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En octubre de 2014, Alianza Editorial publicó La llamada de poniente, de Gamal Ghitany. Se trata de una novela que une la fábula y la alegoría con la novela de viajes y de aprendizaje. Una pequeña joya de la mano de un autor egipcio que desconocía y que me ha sorprendido.

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ARGUMENTO

Ahmad Ibn Abdallah llega a las tierras de poniente tras un viaje que inició hace ya mucho tiempo. Fascinado por el misterio que encierra el extranjero, el sultán le pide a su secretario y escriba, Yamal Ibn Abdallah, que recoja por escrito los viajes y aventuras del extranjero.

Y Ahmad relata su periplo, desde el día que escuchó por primera vez esa voz que le ordenó marchar, viajar hacia el lugar en el que el sol se pone, hasta el momento en que ha llegado a la capital de poniente. En su trayecto encuentra diferentes tribus, culturas, costumbres y tradiciones; diferentes leyendas, temores y deseos que irá aprendiendo para después abandonar, pues él siempre es un extranjero, un extraño viajero que persigue el rastro que dibuja el sol… El mismo rastro que sigue la vida, que nace y se traslada en un viaje que acaba siempre en el sueño, en ese poniente en el que el sol desaparece.

OPINIÓN

En el momento en que nacemos y empezamos a caminar sobre la tierra; en el momento en que abandonamos el hogar para lanzarnos al mundo, iniciamos un viaje, un viaje que no tiene un rumbo fijo pero que, como el del sol, tiene un inicio y un final. O no, pues el sol nace y se pone constantemente, a diferentes horas, en diferentes lugares, en un viaje que para nosotros empieza y acaba, pero para él no… Un viaje que el protagonista de este relato, Ahmad Ibn Abdallah empieza movido por una voz que lo empuja a salir de su hogar y perseguir el camino del astro rey. Un viaje que Yamal Ibn Abdallah, el secretario de poniente, también realiza, pero sin moverse de su silla, como nosotros, los lectores.

Se trata de un viaje físico, pero también alegórico, lleno de una simbología que nos permite contemplar la realidad que el autor nos quiere mostrar, pero sin colocarla en un lugar real. Gracias a las diferentes paradas que hace el extranjero, contemplamos comportamientos sociales, relaciones humanas y relaciones de poder que se convierten en un muestrario de la cultura árabe, pero también de la humanidad. Nos movemos entre las tribus nómadas, entre los pequeños grupos sociales y entre las grandes provincias donde el poder es ostentoso y a veces absurdo. Gamal Ghitany narra, con este viaje, la manera en que a veces se establecen las tradiciones; unas tradiciones, unas costumbres que pueden resultar absurdas pero que se cumplen, porque siempre ha sido así. Pero, ¿quién dijo que fueran así? ¿Quién dictó esas normas? A veces existe una historia que lo explica; otras es solo una leyenda, un mito que, de tanto repetirlo, se ha convertido en realidad.

También gracias a este camino que emprende Ahmad, podemos contemplar un retrato del comportamiento político, de esos odios y temores que asolan el planeta y que, a veces, no tienen motivo alguno: simplemente nos han dicho que debemos temerlos. ¿Por qué? ¿Acaso importa? Es algo que siempre se ha hecho (aunque todo tiene un inicio, aunque sea lejano y la gente quiera olvidarlo porque es más fácil seguir con la tradición que pensar si realmente vale la pena seguir con esa costumbre, con esa rencilla, con ese odio…). Un ejemplo claro de esto es el relato de la relación entre los habitantes del oasis y el Campamento. Nadie sabe por qué deben temerlos, pero los temen; nadie conoce quiénes son ni lo que hacen o lo que buscan, pero se vigilan mutuamente, incapaces de confiar en los otros. Ese es no solo su mundo, sino el nuestro, el de la humanidad en general: desconfiando del prójimo por ser distinto, por no pertenecer a nuestras fronteras… fronteras que, en el fondo, alzamos nosotros con una regla y un lápiz sobre un mapa que nada tiene que ver con las relaciones humanas, pero al que se ajustan todas ellas desde hace siglos. Y mediante esas fronteras, marcamos lo que es conocido y lo que no. Estamos tan encerrados en nosotros mismos que, como los habitantes de la Comarca, el otro lugar que visita Ahmad, fuera de nuestras murallas no existe nada más. Y prueba de ello es que, cuando los soldados van a buscar el oasis del que viene Ahmad, no lo encuentran. ¿Era solo su imaginación? ¿O es que solo vemos lo que encaja en el mundo que nosotros fabricamos?

Con una narrativa extraordinaria, de una riqueza visual y sensitiva que hace que podamos tocar la arena, sentir el sol y el placer que deambula por las páginas, Gamal Ghitany nos ofrece una historia de historias, de vidas narradas, de relatos recogidos. Toma ciertos aspectos de ese gran libro que es Las mil y una noches y encadena relato tras relato, uniendo la experiencia con las leyendas, convirtiendo el propio relato, el del extranjero, en historia; en la historia de quien lo escribe, de quien lo lee, pues en cada rincón de su experiencia, más allá de lo que le ocurre, más allá de las mujeres que conoce o los hombres con los que habla, subyace la certeza de que todos viajamos, de que todos caminamos hacia ese poniente. Un poniente que no es tanto un lugar físico como un destino interno, simbólico y a la vez real; un destino al que todos avanzamos, como el sol, en un viaje que nos pertenece. Lo que hagamos con el trayecto ya depende de nosotros.

Inés Macpherson
FUENTE: ANIKA ENTRE LIBROS (http://www.anikaentrelibros.com/)