Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez (Anagrama)

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Título: Las cosas que perdimos en el fuego
Autora: Mariana Enriquez
Editorial: Anagrama
Fecha de publicación: febrero de 2016
ISBN: 978-84-339-9806-4

 

 

 

 

¿Cuáles son los límites del género de terror? Con cierto tipo de cine parecía que el terror iba a quedar acotado a una serie de juegos visuales y elementos musicales que te atrapaban en unas redes conocidas, pero igualmente terroríficas. Sin embargo, por suerte el terror es mucho más que eso, sobre todo cuando circula por las páginas escritas. Y es que a veces no se necesitan asesinos ni sangre para generar una sensación de desasosiego, de terror que traspasa lo visual, porque va más adentro, porque lo atraviesa todo.

Como la maravillosa Shirley Jackson, cuyo cuento La lotería demuestra que se puede acojonar a alguien simplemente sugiriendo, simplemente recordando que el mayor monstruo puede estar dentro o tener forma de sociedad, Mariana Enriquez nos demuestra que la extrañeza y el desvío de lo cotidiano puede colarse en nuestra tripa, revolverlo todo y agarrarnos las entrañas para que sintamos un peculiar miedo. No es el miedo de los sustos, de la sangre o de esas atmósferas góticas llenas de terrores cósmicos y fantasmas ancestrales. Es un miedo más humano, más salvaje, más real. Porque nos conecta con la realidad. Porque son pinceladas, momentos concretos en los que, de repente, empiezas a sentir que la autora está jugando con varias capas, con varios estratos en una misma historia: la que te narra la vida y la que mira detrás, la que sabe ver lo que hay al otro lado de nuestras fachadas.

A menudo, cuando hablo de libros compuestos por diversos cuentos, me paro a comentarlos, a analizar o resaltar lo que llama la atención de cada uno de ellos. Pero en este caso no sé si es buena idea. Creo que hay que adentrarse en las páginas de estas historias sin saber, para dejarse llevar por la prosa concisa, hermosa y sólida de esta argentina. En cada cuento hace que entres en un mundo que, aunque quizás no conozcas, ella hace tuyo. Y al invitarte a entrar, te mezclas con esa extrañeza que va asomando poco a poco y se va colando por dentro. Son geografías límite: zonas pobres, barrios que han perdido lo que una vez tuvieron, suburbios… Espacios descritos desde un prisma personal y duro que nos muestran una Argentina múltiple, rasgada y con sombras.

Sus protagonistas son en su mayoría mujeres. En muchos relatos encontramos una primera persona que mantiene cierta distancia, que nos habla como si estuviera un poco lejos, observando, pero a la vez muy cerca, pues la realidad está en ella, la salpica, la vuelve protagonista, la atrae hasta engullirla. Y el terror se viste de obsesión, de cuchilla, de maltrato… un maltrato brutal cuya resolución ignífuga tiene una fuerza y una perturbadora belleza vengativa que resulta inquietante y fascinante a la vez.

Coherentes, con unas voces narrativas fascinantes, duras, a veces burlonas, a veces crueles e incluso dubitativas, los relatos de Enriquez nos hablan de la desigualdad social, del sufrimiento psicológico, de la violencia machista, terrores reales, palpables y visibles que ella tiñe con ese juego de luces y sombras, de realidad y extrañeza que te sacude doblemente, porque ves el límite de lo vivido, de lo que existe, y observas a su vez a dónde te podría llevar.

Un libro impecable de una autora extraordinaria que vale la pena leer y, sobre todo, disfrutar.

¡Feliz martes y felices lecturas!

Inés Macpherson

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La historia de tu vida, de Ted Chiang (Alamut)

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Soy de las personas que, cuando saben que hay una adaptación cinematográfica de un libro, primero leen el texto y luego ven la película. Pero, a veces, uno se entera de que la película es una adaptación después de haberla visto y debe enfrentarse al texto después. Esto me ha ocurrido con los cuentos de Ted Chiang. «La historia de tu vida», el cuento que da título a esta recopilación, es la historia en la que se basa La llegada (Arrival, 2016), dirigida por Denis Villeneuve y protagonizada por Amy Adams y Jeremy Rener. Cuando me enteré en su momento, quise leerlo, pero se fue quedando rezagado en la lista de pendientes. Hasta que, hace unos días, un amigo me pidió que lo leyera porque quería comentarlo conmigo.

La historia de tu vida

Al principio no entendí por qué. Pero entonces empecé a leerlo y lo comprendí. Y es que el estilo literario de Chiang es peculiar, difícil de clasificar. En ciertos momentos parece seco, frío e incluso distante. En otros momentos uno siente que está adentrándose en una selva de palabras, ordenada pero densa. Hay algo mental en su forma de escribir y en lo que escribe, y eso puede hacer que nos cueste entrar en su universo. O quizás es la forma en que se suceden las frases, las descripciones, sobre todo en el primer cuento, «La Torre de Babilonia», donde uno casi se podría perder, no porque estén mal hechas, sino simplemente porque te pierdes.

En todos sus cuentos encontramos temas recurrentes: el poder del lenguaje y de la mente humana; la ciencia y las matemáticas; la religión o la figura de Dios, o el tiempo y todo lo que lo rodea, sea el futuro o la forma en que lo percibimos. Quizás el que se desvía un poco más de este terreno sea el último cuento, «¿Te gusta lo que ves? (Documental)», donde sigue ahondando en la mente humana, pero esta vez centrándose en el tema de la belleza y la percepción en vez de en el lenguaje. Pero lo cierto es que, en general, la sensación que tenemos al leer esta recopilación es la de que estamos ante algo sólido, con las ideas claras.

Como ya comentaba antes, el primer relato es «La Torre de Babilonia». Como el propio autor explica al final del libro, en un anexo en el que expone cómo nacieron las ideas de cada relato, esta historia plantea una visión distinta de la torre de Babilonia. En una Mesopotamia alternativa, se alza esta torre que llega hasta la bóveda celeste, uniendo religión y ciencia en una obra de ingeniería brutal. La historia, narrada por uno de los mineros que debe cavar la bóveda del cielo, es extraña y, reconozco que, al principio, me costó entrar. Pero lo cierto es que consigue algo que ocurre a menudo con los relatos de este libro y es que no sabes si lo interesante es lo que cuenta o lo que subyace, lo que hay más allá de la historia.

El segundo cuento, «Comprende», Chiang juega con las capacidades mentales humanas. ¿Qué pasaría si alguien desarrollara una inteligencia tan superior que pudiera incluso comprender cómo funciona su propio cerebro? ¿Qué pasaría con el lenguaje? ¿Y con nosotros mismos? Chiang sabe llevar esta hipótesis a límites fascinantes. También sobre el lenguaje y los límites de la comunicación habla «La historia de tu vida». Habiendo visto La llegada, es un relato que quizás no sorprenda, pero debo reconocer que, personalmente, creo que es más redondo el relato que la película. ¿Por qué? Porque evita cierto tono dramático que sí parecía destilar la parte final de la historia de Villeneuve. Porque hay una explicación más interesante al funcionamiento del sistema de comunicación de los octópodos y cómo dicho sistema afecta a la capacidad mental de la protagonista. Es conmovedora, inteligente y consigue, además, que el personaje que en la película interpretaba Jeremy Rener tenga mucho más sentido.

También juega con el lenguaje, aunque en este caso con el poder de los nombres, el relato «Setenta y dos letras». En un mundo que podría acercarse al género steampunk, nos encontramos ante una sociedad donde los autómatas pueden emplear tareas gracias a la animación de la materia mediante el uso de letras… o nombres. El arte de la nomenclatura nos muestra la capacidad del ser humano de pensar, investigar, indagar e intentar ir siempre un poco más allá. El joven protagonista, un idealista que pretende ayudar a las clases desfavorecidas con uno de sus inventos, acabará metido en un proyecto de gran envergadura que va mucho más allá de lo que podía imaginar, pues el futuro de la raza humana está en juego. Una historia bien llevada y con una serie de preguntas morales y políticas muy interesantes.

El relato «Dividido entre cero» se acerca al mundo de las matemáticas, y el cuento corto «La evolución de la especie humana» al mundo de la ciencia. El tema de la religión que podía vislumbrarse en el primer relato reaparece en «El infierno es la ausencia de Dios», un cuento que ahonda en un tema complejo y profundo como son las creencias, lo que uno cree que merece, lo que espera o lo que es realmente la vida. ¿Debemos esperar que nos den algo por ser buenos? ¿Debemos buscar la gloria de Dios? ¿Qué es realmente el Infierno?

Cierra el libro un cuento con un formato interesante, pues, como se indica en el título, finge ser un documental. «¿Te gusta lo que ves? (Documental)» realiza una interesante reflexión sobre la belleza y el peso que tiene en nuestra sociedad. ¿Qué pasaría si pudiéramos mirar a las personas sin juzgar su aspecto físico? ¿Cómo sería un mundo sin prejuicios estéticos?

Al acabar el libro sigo sin tener muy claro cómo definir la manera en que escribe Ted Chiang. Pero lo que está claro es que, a nivel temático, sus cuentos plantean una serie de preguntas y de hipótesis muy interesantes.

¡Feliz lunes y felices lecturas!

Inés Macpherson

 

Ojos azules, de Toni Morrison (Debolsillo)

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Cuando uno necesita reconciliarse con la palabra escrita, hay autores que nunca fallan. Últimamente se han ido añadiendo algunos a la lista, pero desde que descubrí, hace unos años, a Toni Morrison, su voz es una de esas a las que vale la pena volver para recordarnos que la literatura es una ventana al mundo, una forma de descubrir realidades que existen, aunque estén agazapadas, o que, como mínimo, han existido.

Así que, cuando el otro día pasé por una librería y vi esos Ojos azules (Debolsillo, 3ª edición, 2017), decidí dejarme atrapar por ellos.

ojos azules

No diré mucho, porque ella misma lo dice todo al inicio de la novela:

A ninguna de las dos se nos ocurrió que la tierra misma pudo haber sido improductiva. Habíamos dejado caer nuestras semillas en nuestra parcelita de tierra negra exactamente igual que el padre de Pecola depositó su simiente en su propia parcela de tierra negra. Nuestra inocencia y nuestra fe no resultaron más productivas que su lascivia o su desesperación. Lo que está claro hoy es que de todos aquellos temores, esperanzas, lujuria, amor y pesadumbre, no queda nada con excepción de Pecola y de la tierra improductiva. Cholly Breedlove ha muerto; nuestra inocencia también. Las semillas se secaron y murieron; el bebé también.
En realidad nada más habría que decir, salvo por qué. Pero, dado que el porqué es difícil de manejar, será mejor refugiarse en el cómo“.

A partir de esta premisa, nos adentramos en el universo de Pecola, de Claudia y Frieda… un universo donde las muñecas bonitas son blancas y tienen los ojos azules; donde tener esos ojos es sinónimo de tenerlo todo, de tener belleza, de poder huir de la realidad…. Pero la realidad, por desgracia, no suele soltar su presa tan fácilmente.

Un retrato intenso que sabe ahondar en el presente y en el pasado, en la construcción de una persona, pero también en su destrucción. Al llegar al final, descubrimos que nos han traspasado la piel, porque todos en algún momento hemos soñado con ser otra cosa para no ser lo que duele, pero probablemente no seríamos capaces de describirlo así.

¡Feliz viernes y felices lecturas!

Inés Macpherson

Solenoide, de Mircea Cartarescu (Impedimenta)

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Aprovechando que hace unos días se anunció que el escritor Mircea Cartarescu ha sido galardonado con el Premio Thomas Mann de Literatura 2018, recupero la reseña que realicé sobre su maravilloso Solenoide (Impedimenta, septiembre 2017) para Anika Entre Libros.

SOLENOIDE

Argumento

Volcadas sobre una serie de diarios, las palabras de un escritor frustrado nos dejan ver su infancia, adolescencia y vida adulta en una Bucarest gris, devastada y fría. Una ciudad supuestamente anodina que, bajo sus cimientos, oculta un universo alucinado y alucinante que va salpicando la vida del personaje.

Este profesor de Rumano que da clases en un instituto de barrio, narra sus idas y venidas, sus trayectos rutinarios de casa a la escuela y de la escuela a casa, esa ventana a la realidad gris y mortecina de la existencia de un sinfín de seres humanos. Pero en su casa en forma de barco, por la que a veces se pierde, como también ocurre en la escuela o en otros edificios, laberintos reales o existenciales del protagonista, hay algo más, algo oculto en las tripas de la construcción: un solenoide. Y un sillón de dentista que alberga junto a él un tablero de mandos imposibles.

A través de sus recuerdos y de la reconstrucción de su vida, la pasada y la presente, iremos descubriendo a una serie de personas que irán abriendo caminos diversos en la vida de este hombre que deambula por el mundo y por su cráneo dispuesto a enfrentarse a la amarga realidad de la existencia, al dolor y el horror de la vida en sí misma, a encontrar una puerta… o una huida.

Opinión

En el posfacio de Marius Chivu, e incluso en la contraportada de la novela, se nos anuncia a los lectores que Solenoide es probablemente la piedra de toque en torno a la que gravitan el resto de ficciones de Cărtărescu. Pero, ¿qué ocurre cuando, como en mi caso, este es el primer libro que lees de este fascinante escritor rumano? ¿Qué ocurre cuando esas referencias a las que sí podrían dirigirse otros lectores te son desconocidas? Pues que te quedas sin palabras, porque cuesta encontrar la forma de describirlo, de hablar de esta obra. Haré lo posible. Por ahora diré que en la vida había leído algo así, y he leído mucho.

La prosa de Cărtărescu es extraordinaria. De una belleza lírica precisa y envolvente, sabe caminar por el realismo descriptivo más exacto y por los universos oníricos, fantásticos y fantasmagóricos más inimaginables. Y como eco de esa prosa, o a la inversa, su personaje tiene dos caras: la del profesor que, de día, crea un surco entre su casa y la escuela, de tantas veces que hace el mismo recorrido, y el que, de noche, abre las puertas a un universo extraño, una dimensión paralela donde el sueño y la realidad abandonan la frontera que los separa, y la muerte, el horror y el miedo humano toman una forma alucinada, alucinante, pero a la vez palpable, que sirve como espejo y metáfora de una reflexión que surca las 800 páginas y que nos enfrenta a la existencia y al abismo que supone ser consciente de la misma y de su finitud.

Este lenguaje poético, cargado de imágenes y de una profundidad filosófica que te deja atado al asiento y al libro, intentando captar toda la esencia, intentando apropiarte, ni que sea por un instante, de la desgarradora reflexión que expone, hace que no sólo sigamos la historia que nos va narrando, sino que nos adentremos en esa voz interior que va soltando sobre el papel y que va abriendo en canal su existencia y la de la humanidad en general.

A través de la exposición de sus anomalías, de la extrañeza de ciertos episodios de su vida, el narrador va creando una extraña balanza entre lo real y lo increíble, entre lo palpable y lo imposible, pero siempre con la intención de mostrar las entrañas: las de la ciudad, pero también las de la humanidad, que va vertiendo en ella su dolor, su sufrimiento, alimentando el vacío de una existencia abocada a la muerte, a la nada. Nos habla de la literatura, de esas puertas pintadas en las paredes, o en los cráneos, para intentar huir sin conseguirlo, pues sólo son engaños, maneras de escapar momentáneamente de la condición humana.

Las imágenes recurrentes que se van repitiendo a lo largo del libro incomodan y fascinan por partes iguales, pues parecen estar pensadas para acercarnos al dolor, pero envueltas en una capa de lo fantástico que pueden recordar a Kafka, a Ende y a otros autores que supieron deambular por esa frontera, enseñándonos que el espejo de la fantasía puede dejarnos ver la realidad desde una perspectiva más profunda. La presencia constante del sillón del dentista, cuyas descripciones recuerdan, como apunta en el posfacio Marius Chivu, al universo de H. R. Giger, sirve como eje de unión entre las partes del libro, que son los distintos cuadernos, los distintos diarios en los que nos sumergimos, como en un laberinto.

Solenoide es un viaje, un laberinto vital por el que perdernos, por el que dejar que la existencia nos golpee. Hay una angustia vital que transpira por los poros de las diferentes historias que nos cuenta este escritor frustrado, una sensación de búsqueda y a la vez de cierta resignación que se ve convulsionada por el mapa que poco a poco se va creando en su interior y en la ciudad, que es otro personaje, otro espejo en el que mostrar la decadencia, la ruina humana que necesita volar para tomar perspectiva, para buscar esa manera de ir más allá de sí misma.

Hay en este libro un sinfín de historias, de retazos, de fragmentos de vida unidos por las costuras de unas reflexiones preciosas y a la vez duras; referencias literarias, matemáticas y científicas que pueden parecer extrañas, pero que tienen siempre un sentido, pues cada uno de los elementos que aparecen forman parte del puzle, de ese mapa laberíntico que nos enreda pero no nos pierde. Alucinante, de una fuerza literaria brutal, esta novela es inclasificable. Es Literatura en mayúsculas. Y es un libro que, al cerrarlo, hace que te preguntes cómo es posible que quepan tantos universos en la mente de un único hombre.

Para aquellos que se hagan esa pregunta u otras sobre el autor, aquí os dejo el link a una entrevista al autor realizada por Letras Libres: http://www.letraslibres.com/espana-mexico/literatura/entrevista-mircea-cartarescu-he-escrito-un-panfleto-contra-el-sistema-literario

¡Feliz lunes y felices lecturas!

Inés Macpherson
(Reseña redactada originalmente para Anika Entre Libros)

Nines, de Muriel Villanueva (Males Herbes)

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Nines

 

 

Títol: Nines
Autora: Muriel Villanueva
Editorial: Males Herbes
Primera edició: març del 2017
ISBN: 978-84-945877-6-4

 

 

 

Mai m’han agradat les nines. De petita no jugava amb elles i de gran sempre m’han semblat estranyes, petites personetes que ho observen tot, imitacions de la infantesa, de la feminitat, de la maternitat… Per això, quan vaig veure el títol d’aquest recull i la portada, vaig voler endinsar-me en les nines de la Muriel, perquè tenia curiositat en saber com les veuria ella, com en parlaria… I vaig fer bé, perquè aquestes Nines són impressionants.

És el primer cop que llegeixo a la Muriel Villanueva, però no serà l’última. No només per la seva prosa, sinó perquè té una força i una valentia a l’hora d’escriure que cal destacar i aplaudir. De fet, fins i tot m’atreviria a donar-li les gràcies per sacsejar-ho tot. Sé que parlo des de la meva feminitat i que potser per això no sóc del tot objectiva, però els contes que hi ha a aquest recull són una condensació del que probablement sentim, pensem o vivim altres dones. Amb això no vull dir que sigui literatura femenina, que un home no pugui endinsar-se en aquestes històries. Tot el contrari. És una forma perfecte de comprendre el que a vegades vivim, tancant les cames perquè no se’ns escapin les pors i les angoixes, les llàgrimes vermelles que indiquen el que podem perdre.

No sabria amb quin dels relats quedar-me. Tots tenen quelcom especial, tant en la història com en el simbolisme de les nines que l’acompanyen. Nines que són el record d’algú que ja no hi és; nines que són la nostra imatge congelada en un instant d’infantesa, petites i dirigibles, com si fóssim realment nines sense sang ni pensament; nines que representen un desig, una esperança de vida; nines que són miralls on reconèixer-nos i, potser, acceptar-nos.

Poètica i simbòlica, la prosa de Muriel Villanueva té un toc salvatge, directe, cru. I és que hi ha coses que a vegades cal dir d’aquesta manera, perquè et sobti, perquè et quedis parada enmig d’una frase mentre et repeteixes «collons, està parlant del que crec que està parlant?» i lliguis caps, i deixis que les imatges t’arribin carregades de tot el que diuen i amaguen, de tot el que et deixen intuir i et mostren de forma oberta.

Insisteixo, potser parlo des d’un lloc que no és del tot objectiu, però aquest llibre m’ha semblat fascinant, arriscat, cru i ple de força. Una escriptura que ens endinsa en una intimitat real, densa i palpable, amb totes les ombres, amb tots els moments truncats: el dolor, la pèrdua, el descobriment de l’horror, de les formes que pot tenir l’abús i les formes en que ens podem arribar a sotmetre. Dotze nines que ens mostren com podem arribar a callar, però també com podem arribar a cridar.

Així que, si no voleu cridar, com a mínim llegiu aquest llibre, perquè us ajudarà a recordar que la literatura, a vegades, necessita sacsejar-nos, necessita obrir-se la pell per mirar a dins i fer que nosaltres també mirem.

Bon dilluns i bones lectures!

Inés Macpherson

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(en castellano)

Nunca me han gustado las muñecas. De pequeña no jugaba con elles y ahora me siguen pareciendo extrañas, pequeñas personitas que lo observan todo; imitaciones de la infancia, de la feminidad, de la maternidad… Por eso, cuando vi el título y la portada de esta recopilación, quise descubrir las muñecas de Muriel, porque sentía curiosidad por saber cómo las vería ella, como hablaría de ellas… E hice bien, porque estas Nines son impresionantes.

Es la primera vez que leo a Muriel Villanueva, pero no será la última. No sólo por su prosa, sino porque tiene una fuerza y un valor a la hora de escribir que hay que destacar y aplaudir. De hecho, incluso me atrevería a darle las gracias por zarandearlo todo. Sé que hablo desde mi feminidad y que tal vez por eso no soy del todo objetiva, pero los cuentos que hay en esta recopilación son una condensación de lo que probablemente sentimos, pensamos y vivimos otras mujeres. Con esto no quiero decir que sea literatura femenina y que los hombres no puedan adentrarse en sus historias. Todo lo contrario. Es una manera perfecta de comprender lo que a veces vivimos, cerrando las piernas para que no se escapen el miedo y la angustia, las lágrimas rojas que indican lo que podemos perder.

No sabría con cuál de los relatos quedarme. Todos tienen algo especial, tanto en las historias en sí como en la carga simbólica de las muñecas que las acompañan. Muñecas que son un recuerdo de alguien que ya no está; muñecas que son nuestra imagen congelada en un instante de infancia, pequeñas y dirigibles, como si realmente fueramos muñecas, sin sangre ni pensamiento; muñecas que representan un deseo, una esperanza de vida; muñecas que son un espejo en el que reconocerse y, tal vez, aceptarse.

Poética y simbólica, la prosa de Muriel Villanueva tiene un toque salvaje, directo, crudo. Y es que hay cosas que, a veces, es necesario decir de esta manera, para que nos sorprenda, para que uno se quede parado en medio de una frase mientras se repite «joder, ¿está hablando de lo que creo que está hablando?», y ates cabos y dejes que las imágenes te lleguen cargadas de todo lo que dicen y esconden, de todo lo que dejan intuir y lo que muestran abiertamente.

Insisto, tal vez hablo desde un lugar que no es del todo objetivo, pero este libro me ha parecido fascinante, arriesgado, crudo y lleno de fuerza. Una escritura que se adentra en una intimidad real, densa y palpable, con todas las sombras, con todos los momentos rotos: el dolor, la pérdida, el descubrimiento del horror, de las formas que puede tomar el abuso y las formas en que podemos llegar a someternos. Doce muñecas que nos muestran como podemos llegar a callar, pero también que podemos llegar a gritar.

Así que, si no queréis gritar, como mínimo leed este libro, porque os ayudará a recordar que la literatura, a veces, necesita sacudirnos, necesita abrirse la piel para mirar dentro y hacer que nosotros también miremos.

¡Feliz lunes y felices lecturas!

Inés Macpherson

Maestros del horror de Arkham House (Valdemar)

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En 2017, Valdemar reeditó una maravilla de su catálogo, Maestros del horror de Arkham House, cuya primera edición había aparecido en 2003. Yo hacía algunos años que tenía en mis manos este libro, y por fin he tenido la oportunidad y el placer de leerlo y disfrutarlo con la calma que se merece. Y es que esta antología es mucho más que una simple reunión de relatos, pues, gracias al trabajo extraordinario de Peter Ruber, encontramos no sólo una selección de cuentos, sino una ventana a la historia de la editorial Arkham House, fundada en 1939 por el escritor August Derleth, con la intención de editar la obra de H. P. Lovecraft.

Maestros del horror de Arkham House

El libro empieza con una interesante introducción que nos abre las puertas a la historia de esta editorial de literatura fantástica y de terror que supo reunir a algunos de los autores más prolíficos e interesantes del género. Todos ellos escribían relatos que después se publicaban en clásicos del pulp como Weird Tales. A menudo fueron esas revistas las que los mantenían a flote, porque la vida del escritor en esa época no era fácil. Tampoco la de editor, y si no que se lo pregunten al propio Derleth. Ruber nos explica las complicaciones, las dificultades económicas… Pero también nos explica algo extraordinario: la red de correspondencia entre todos ellos. Era una extensa red de contactos a base de cartas, donde se comentaban escritos, problemas económicos y personales, se discutía sobre literatura, sobre la vida… Hay algo hermoso en eso, en la sensación de que eran todos distintos, pero había algo que los unía. Arkham House intentó reunirlos a todos en su catálogo, con mayor o menor éxito, pero allí estaban. Y Valdemar nos trae un pedacito de ese momento de la mano de Peter Ruber, gracias a la traducción de José María Nebreda.

Además de la introducción histórica sobre la editorial, antes de cada relato encontramos un apunte biográfico del autor. Anécdotas, fragmentos de cartas y un recorrido por la vida de escritores, algunos más conocidos, como Clark Ashton Smith, Rober E. Howard, Ray Bradbury, Robert Bloch o Seabury Quinn, y otros que, como el propio Ruber comenta, quizás han ido cayendo un poco más en el olvido, como Howard Wandrei, Greye La Spina o Mary Elizabeth Counselman. Eso nos permite conocer su relación con Derleth y Arkham House, pero también con Lovecraft y el resto de autores que pasaron por su catálogo.

Respecto a los cuentos, como en toda antología, hay algunos que podrán gustar más que otros. Ante todo, hay que reconocer la diversidad de estilos y temáticas que aparecen. Lo fantástico y el mundo del horror tienen muchas caras, muchas formas de mostrarse y muchos terrenos por los que moverse. Dioses, hombres lobo, pequeños asesinos, asesinos humanos y no tan humanos, maldiciones ancestrales… Encontramos un abanico extenso de universos. No voy a hacer un repaso de todos ellos, porque son veinte relatos (21 si contamos la correspondencia de Lovecraft y Derleth que inicia la antología), pero sí que me gustaría señalar alguno de ellos.

Por preferencia personal desde hace años, debo destacar «El pequeño asesino», de Ray Bradbury, un relato maravilloso, con una carga psicológica muy bien llevada y que te va arrastrando a esa paranoia brutal que lleva al lector a un desenlace inquietante. «Caza del hombre», de Donald Wandrei, es uno de esos relatos que también se centran en la angustia y la psicología de los personajes, con un final que destila un punto de humor que no desentona con el conjunto. También es interesante el relato de Robert Bloch, «El murciélago es mi hermano», que visita un tema clásico de la literatura fantástica y de horror: el vampiro. Los hombres lobo de Greye La Spina también son interesantes, y la atmósfera de «El señor de Cotswold», de Nelson Bond, es una muestra de cómo la imagen de una casa aislada en los páramos siempre es un buen inicio para adentrarse en la oscuridad y los horrores ancestrales.

Para acabar, me gustaría señalar la ilustración de cubierta, de Tony Patrick. Es hipnótica. Ese sillón rojo enmarcando a uno lector esqueleto cuyos colmillos sobresalen, como si fuera un vampiro, destaca y atrae la curiosidad, que va creciendo a medida que descubres, entre las páginas del libro, los títulos de las obras que se publicaron en Arkham House. Entonces te descubres volviendo una y otra vez a la portada para comprobar que están allí, que incluso en algunos casos se puede leer el nombre del autor, y que esa biblioteca sería un buen lugar para estar, aunque esté llena de monstruos, de sombras y de ventanas a la oscuridad.

¡Feliz lunes y felices lecturas!

Inés Macpherson

Un cementiri de llunàtics, de Ray Bradbury (Males Herbes)

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Quan em vaig assabentar de que Males Herbes publicaria una novel·la de Ray Bradbury, reconec que em vaig alegrar. I després d’anar a la presentació que van fer a la Calders d’aquest meravellós Un cementiri de llunàtics, encara ho vaig tenir més clar. És un gran tàndem. La passió que desprenen per la seva feina i la passió amb la que van parlar d’aquest extraordinari geni són mostres de que hi ha llibres que han de caure en segons quines mans. I aquestes l’han tractat molt bé. La traducció de Martí Sales és genial i fa que l’univers d’en Bradbury cobri vida.

978849472587

A Un cementiri de llunàtics trobem a un Bradbury una mica diferent del que tothom coneix per Cròniques marcianes o Fahrenheit 451. I és que en Bradbury sap ser crític, àcid, fantàstic, misteriós… Sap ser brutal i alhora domina l’humor negre. Aquí trobem un retrat d’un món que ell va conèixer, el dels estudis de Hollywood, un homenatge a un dels seus grans amics, en Ray Harryhausen, i un misteri a resoldre. Però no us penseu que estem davant d’una novel·la de detectius, encara que ho podria ser, perquè la forma en que està narrada fa que al nostre cervell ho vestim tot de blanc i negre i quasi puguem sentir l’aroma de tabac que sempre acompanyava les pel·lícules del gènere.

El protagonista és el propi Ray Bradbury, que comença a despuntar com a escriptor i rep l’encàrrec de fer un guió per un estudi de Hollywood. Allà es troba amb en Roy (Ray Harryhausen), un amic de la infantesa que sap crear tota mena de criatures. Tots dos han de crear el monstre més fascinant i terrorífic que ha existit mai. Però no serà tan fàcil com imaginar un ésser monstruós. I és que, la nit de Halloween, en Ray rep una nota que el convida a anar al cementiri que hi ha just al costat de l’estudi. I allà veu el que sembla el cadàver de l’antic director de l’estudi. És real? És una broma? Aquest fet serà el detonant d’una trama que traurà a la llum els secrets de l’estudi…

Actrius, investigadors, directors, maquilladors i un munt de personatges aniran desfilant per aquest cementiri de llunàtics, entrant i sortint de l’estudi i de tots els decorats possibles. Trobem la casa dels avis del protagonista, Notre-Dame, el Mont Calvari… i, per descomptat, el cementiri. Però aquest no és de mentida. És ben real, i està a l’altra banda del mur de l’estudi. La ciutat dels vius i la ciutat dels morts; la ciutat plena de llums i la que està habitada per les ombres… dos ciutats unides per les històries, les que neixen i les que moren.

Amb una atmosfera que ens recorda al cinema negre, amb personatges memorables i homenatges a grans figures del seu temps, aquesta novel·la és divertida, boja i una mica surrealista. Ens recorda que Bradbury podia tocar tots els gèneres, podia endinsar-se en tots els universos possibles, fins i tot en el gènere negre.

Respecte a això, una petita curiositat… Fa anys, al 1986, Edhasa va publicar Memoria de crímenes, una recopilació de contes de Ray Bradbury de temàtica policial i criminal. Al pròleg del propi autor, ell demana que no siguem gaire crítics, perquè en el fons no pretén ser Chandler o Hammet; ell simplement escriu. El que és curiós és que hi ha certs elements de la novel·la que apareixen a aquesta recopilació. Al conte «Muere un hombre cuidadoso» apareix el Brown Derby, el restaurant on van els protagonistes de Un cementiri de llunàtics i on es descobreix per primer cop a la Bèstia. I el cementiri al costat de l’estudi de Hollywood (una unió inspirada pel Hollywood Forever, un cementiri que estava just al costat dels estudis de la Paramount) també apareix a un dels contes d’aquesta antologia, en concret a «Ayer vivía».

En definitiva, una novel·la meravellosa, divertida, una mica àcida i amb un punt surrealista que ens ajuda a descobrir una altra cara més del gran Bradbury. Espero que aquesta unió entre Bradbury i Males Herbes segueixi donant el seu fruit. Jo, com a lectora, ho agrairé i molt.

Bon dilluns i bones lectures!

Inés Macpherson

Lágrimas y santos, de Emil Cioran (Hermida Editores)

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Título: Lágrimas y santos
Autor: Emil Cioran
Editorial: Hermida Editores
Fecha de publicación: septiembre de 2017
Número de páginas: 200
ISBN: 978-84-946647-5-5

 

 

 

 

Hay libros que te dejan sin palabras, sin capacidad de acotar, de resumir, porque lo que se dice en su interior es tanto que reducirlo a algo concreto y simple sería faltar al respeto a la belleza, tanto en estilo como en contenido, de las páginas que has leído. Es el caso de Lágrimas y santos, de Emil Cioran, un libro que se publicó en 1937 y que, a pesar de ya haber sido publicado en 1988 por Tusquets, ahora aparece de nuevo de la mano de Hermida Editores, con el texto íntegro y traducido por Christian Santacroce directamente del rumano.

En Lágrimas y santos, Emil Cioran plantea una búsqueda, un acercamiento a una visión de la existencia que, a menudo, puede resultar contradictoria, pero que guarda una coherencia interna en medio del caos. El tratamiento de temas como Dios, los santos, la mística o la espiritualidad van desgranándose en estas páginas llenas de una belleza lírica extraordinaria.

Filósofo conocedor de Schopenhauer o Nietzsche, plantea en este libro un viaje mental por las diferentes maneras de entender la religiosidad, siempre con un punto sarcástico, a veces oscuro, pero sin abandonar del todo un extraño himno a la vida cargado de sombras. Y es que la contradicción es algo que parece respirar en el interior de este texto, moviéndose entre las luces y las sombras, entre la vida y la muerte, señalando de una forma brutal, sobre todo para su época, la imagen de Dios y nuestra manera de relacionarnos con él. Y entre medio, siempre las lágrimas, esa imagen preciosa que está cargada de simbolismo y de belleza.

Acostumbrados a leer ensayos en los que la argumentación se sigue entre párrafos, la estructura libre de este libro puede sorprender al lector. No es que sea caótico en la forma, pero cada párrafo es en sí un canto al pensamiento y a la reflexión. Y cada uno de ellos sirve por sí solo. Se podría leer un párrafo por día, perder el hilo, y no pasaría nada, porque la densidad de lo que se dice a cada frase, la brutalidad, a veces cáustica, de sus palabras, son como bofetadas al cerebro. Y a su vez, la belleza de sus imágenes, la forma extraordinaria en que hila los pensamientos, las metáforas, hace que, en ocasiones, olvidemos que estamos ante un libro de filosofía, porque es mucho más que eso.

Es un río, un flujo de reflexiones que van dibujando caminos, salpicándonos con frases que golpean y sorprenden. Los santos aparecen, por supuesto, y también las lágrimas, que sirven como una metáfora extraordinaria, un compendio de algunos de los pensamientos recurrentes del libro. La espiritualidad, el análisis de Dios, su figura o la relación que tenemos nosotros con él, y a la inversa, se mezclan con el canto a la capacidad de elevarse de la música o la poesía. El erotismo de la mística, esa unión voluptuosa de las santas con ese Dios al que se entregan, salpica los párrafos, como también el sufrimiento, la culpa, esa idea de que Dios nos creó porque se sentía solo y necesitaba compañía, alguien que le distrajera.

Se analiza al hombre, su relación con la vida, y con la muerte, por supuesto. Esta última ronda las páginas para teñirlas de un extraño pesimismo, un sentimiento que, a su vez, no se puede desligar de la vida. La melancolía, la nostalgia de algo que no tenemos, esa desgarradora profundidad que nos acecha…

Adentrarse en Cioran es adentrarse en un pensamiento duro, difícil y a la vez hermoso. El caos contradictorio que parece reinar en su prosa está, sin embargo, medido, pues cada párrafo tiene su tempo, su forma de abrirse camino en tu cabeza para sorprenderte, para romperte o escandalizarte incluso. Y es que estamos ante un libro extraordinario, no apto para todos los públicos, pero que resulta un regalo para todos aquellos que se atrevan con alguien capaz de comparar la santidad con la enfermedad, que nos habla de la noche como un «universo de luto», y nos recuerda, con palabras de Dostoievski, que el sufrimiento «es la única causa de la conciencia».

Insisto en que es difícil acotar todo lo que en este libro se apunta, porque es mucho. Son conceptos, ideas, imágenes cargadas de una fuerza desgarradora. Somos seres solitarios a los que Dios no mira a la cara. Seres que sufren, que buscan, que viven y, a veces, se elevan. Cómo elevarse y en qué dirección quizás dependa de cada uno. En uno de los múltiples momentos en que habla de Dios, de la espiritualidad y nuestra relación con ella, nos recuerda que «Toda forma de Dios es autobiográfica. No sólo procede de ti, sino que además te interpretas en ella. Es una doble visión introspectiva que nos descubre la vida del alma como yo y como Dios». Sólo que por reflexiones como esta, ya vale la pena atreverse a abrir este libro y sumergirse en él.

Inés Macpherson
Reseña redactada originalmente para Anika Entre Libros

Apories de la vida quotidiana, de Nemrod Carrasco (Angle Editorial)

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Apories.Vida-Quotidiana.

Título: Apories de la vida quotidiana
Autor: Nemrod Carrasco
Editorial: Angle Editorial
Fecha de publicación: septiembre de 2017
Número de páginas: 224
ISBN: 978-84-15307-93-8

 

 

 

 

Sovint, quan et fas preguntes, siguin existencials o quotidianes, hi ha qui et diu que penses massa, que ets massa crític o que li dones masses voltes a les coses. Sembla que el que cal fer per encaixar a la societat és acceptar el que ens diuen, el que està establert i escollir una màscara o una etiqueta per no deixar-la mai. Posar-se una pantalla al davant i apagar el cervell. Però, per què a la gent li fa tanta cosa que d’altra gent pensi? Per què a vegades sembla que no estigui ben vist pensar?

Quan fa uns quants mesos vaig descobrir per pura casualitat aquest llibre, em vaig alegrar. Per una banda, perquè, com a antiga alumna de la Facultat de Filosofia, sempre és un plaer llegir els textos dels professors que has tingut. I, per l’altra, perquè em semblava meravellós poder portar a la vida quotidiana els perquès. Es tracta d’uns perquès peculiars; i és que la gràcia que tenen és que només mostren un camí que comença, no que acaba. No hi ha una resposta definitiva, sinó una invitació a pensar.

A l’índex trobem 51 preguntes. No són preguntes que es plantegen l’existència de Déu ni el sentit de la vida. Són preguntes senzilles, de les que potser ens podríem fer cada dia però que, sovint, ni fem ni intentem respondre, com per exemple «Per què ens tatuem el cos?» o «Per què practiquem esports de risc?». Sovint hi ha qui les respon amb un «Perquè vull» o «Perquè m’agrada», però la gràcia aquí és que les respostes van més enllà. No es tracta de justificar des del jo, sinó que es tracta d’endinsar-se en aquestes petites apories de la vida quotidiana. Què es una aporia? Com el propi autor explica, una aporia és un carreró sense sortida: o dones la volta i ignores la pregunta, o t’hi enfrontes i descobreixes què amaga. I això és el que trobem aquí: un intent de descobrir què hi ha darrera aquestes qüestions. No serveix un «perquè sí», sinó que cal preguntar-se realment.

Les reflexions de Carrasco són acotades, unes dos pàgines i mitja per pregunta, però en aquest reduït espai aconsegueix encendre l’espurna, donar l’empenta perquè segueixis preguntant, agafant distància i observant. I, a més, convida al lector a buscar els companys de viatge, els autors, llibres i articles que acompanyen cada pregunta, cada reflexió, per aprofundir més o, fins i tot, pel plaer mateix d’endinsar-se en el pensament.

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(en castellano)

A menudo, cuando te haces preguntas, sean existenciales o cotidianas, hay quien dice que piensas demasiado, que eres demasiado crítico o que le das demasiadas vueltas a las cosas. Parece que, para encajar en la sociedad, hay que aceptar lo que nos dicen, lo que está establecido y escoger una máscara o una etiqueta para no dejarla nunca. Ponernos una pantalla ante los ojos y apagar el cerebro. Pero ¿por qué hay gente a la que le molesta tanto que los otros piensen? ¿Por qué a veces parece que no esté bien visto pensar?

Cuando, hace unos meses, descubrí por pura casualidad este libro, me alegré. Por un lado, porque, como antigua alumna de la Facultad de Filosofía, siempre es un placer leer textos de los profesores que tuviste. Y, por otro, porque me pareció maravilloso poder llevar los porqués a la vida cotidiana. Se trata de unos porqués peculiares, pues la gracia que tienen es que sólo muestran un camino que empieza, no que acaba. No hay una respuesta definitiva, sino una invitación a pensar.

En el índice encontramos 51 preguntas. No son preguntas que se planteen la existencia de Dios o el sentido de la vida. Son preguntas sencillas, de las que podríamos hacernos cada día, pero que, a menudo, ni hacemos ni intentamos responder, como por ejemplo «¿Por qué nos tatuamos el cuerpo?» o «¿Por qué practicamos deportes de riesgo?». A menudo hay quien responde con un «Porque quiero» o «Porque me gusta», pero la gracia aquí es que las respuestas van más allá. No se trata de justificarse desde el yo, sino de adentrarse en estas pequeñas aporías de la vida cotidiana. ¿Qué es una aporía? Como el propio autor explica, una aporía es un callejón sin salida: o te das la vuelta e ignoras la pregunta, o te enfrentas a ella y descubres qué esconde. Y eso es lo que encontramos aquí: un intento de descubrir qué se esconde detrás de estas preguntas. No sirve un «porqué sí», sino que hay que preguntar y preguntarse realmente.

Las reflexiones de Carrasco son acotadas, de unas dos páginas y media por pregunta, pero en ese espacio reducido consigue despertar la curiosidad, dar un empujón para que sigas preguntando, tomando distancia y observando. Y, además, invita al lector a buscar a los compañeros de viaje, los autores, libros y artículos que acompañan cada pregunta, cada reflexión, para profundizar o, por qué no, por el simple placer de seguir pensando.

Inés Macpherson

Un libro por Navidad

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Se acercan esas fechas en las que las televisiones se llenan de anuncios de perfumes y juguetes. Es como sólo se pudieran regalar juguetes a los niños y perfumes a los adultos. Pero tanto a unos como a otros se les puede ofrecer algo que es mucho más que un objeto. Tiene aroma, te invita a soñar, a adentrarte en mundos distintos, a descubrir realidades desconocidas, del pasado, del futuro e incluso de las profundidades más oscuras. Se trata de un libro.

Por eso mismo, aquí os dejo una pequeña selección de los libros que he leído, para todos los gustos y para algunas edades:

SOLENOIDE

SOLENOIDE, de Mircea Cartarescu (Impedimenta)
Un libro del que muchas listas de libros del año hablan, por lo que no sé si puedo aportar mucho más. Simplemente diré que es lo mejor que he leído en todo el año. Alucinante, de una fuerza literaria brutal, es un viaje, un laberinto, una invitación a pensar en la existencia y dejarse golpear por ella. Un universo con una riqueza visual impresionante que hace que quieras guardar en la retina cada frase, cada imagen, cada uno de los caminos que toma el narrador… Literatura en mayúsculss.

 

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VOLVER A CASA, de Yaa Gyasi (Salamandra)
Una historia potente que recorre el camino de la esclavitud de una forma magnífica. A través de dos mujeres y sus descendientes, nos adentramos en un horror que golpeó varias generaciones y varios continentes y cuya herida sigue presente. Una novela escrita con una prosa que, a veces, destila poesía y que consigue transmitir el horror, pero también la pasión por vivir.

 

 

El domingo de las madres

EL DOMINGO DE LAS MADRES, de Graham Swift (Anagrama)
Una novela corta pero intensa, bella y vital, que narra algo tan sencillo como un día, pero un día que lleva a muchos otros, que abre muchos caminos, que cierra otros. Una novela que es como una caricia, una prosa envolvente y precisa que demuestra que lo pequeño puede ser inmenso.

 

 

El gran retroceso

EL GRAN RETROCESO, VV. AA. (Seix Barral)
Un libro para aquellos que quieran pensar. Compuesto por artículos de distintos pensadores, se analiza este “gran retroceso” que está viviendo la sociedad, esta vuelta a los extremos, a la intolerancia más salvaje, al desprecio al prójimo. Interesante lectura, aunque no sea amable.

 

 

 

Para aquellos que tengan ganas de leer algo que se acerque más al género fantástico e incluso al de terror…

futuros-perdidos

FUTUROS PERDIDOS, de Lisa Tuttle (Gigamesh)
Una novela que juega con esa maldita pregunta que a menudo cruza nuestra mente cuando nuestra vida no nos gusta: “Y si…”. Pero, ¿qué pasaría si pudieras vivir todas esas posibilidades? ¿Cuál sería la verdadera? ¿Quién serías tú realmente?

 

 

 

Siemprehemovividoenelcastillo

SIEMPRE HEMOS VIVIDO EN EL CASTILLO, de Shirley Jackson(Minúscula)
Una obra de una autora de la que me enamoré con sus cuentos y de la que me seguí enamorando con su novela. Una historia donde la psicología de los personajes es imprescindible, donde la voz narrativa hace extraño lo que podría ser normal, creando una atmósfera fascinante, oscura y atrayente, que te adentra en ese castillo, en ese hogar donde se ocultan sombras.

 

978849472587

 

Y para aquellos que quieran leer algo en catalán… La editorial Males Herbes acaba de publicar UN CEMENTIRI DE LLUNÀTICS, de Ray Bradbury, una novela donde se combina la maestría narrativa de Bradbury y el universo de Hollywood y de su amigo Ray Harryhausen. Si queréis saber más…
http://lesmalesherbes.blogspot.com.es/2017/12/els-dos-rays-sobre-un-cementiri-de.html

 

¡Felices lecturas, felices fiestas y feliz 2018!

Inés Macpherson