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Hace unos días se celebró el día de las escritoras. Pero las voces literarias, sean masculinas o femeninas, se pueden reivindicar todos los días. Por eso, aprovechando que en breve Lucia Berlin volverá a las librerías, publicada en castellano por Alfaguara y en catalán por L’Altra Editorial, creo que este es un buen día, como cualquier otro, para hablar de ella.

En 2016 estas mismas editoriales publicaron Manual para mujeres de la limpieza, el primer libro de Berlin que aparecía en nuestro país. Con él descubrimos no solo a una mujer con una vida digna de convertirse en historia, sino a una escritora que, como muchas otras, sabe escribir desde un lugar profundo y propio. Y es que Berlin utilizaba su propia vida para escribir. Entre sus palabras se iban colando experiencias, traumas, heridas… El dolor, pero también el humor, salpicaba los relatos que narraba con una naturalidad y una sinceridad impresionantes; historias explicadas con crudeza, sin atrezo ni filtros. Directa, salvaje y cómica. Desde las entrañas. Desde la capacidad de mirar el mundo y mirarse a sí misma para encontrar una forma propia de contar la vida.

Una noche en el paraíso

En noviembre aparecerá Una noche en el paraíso (Un vespre al paradís en catalán). Son veintidós cuentos donde probablemente volvamos a encontrar esa mezcla de luz y oscuridad, de humor negro y crudeza, de vitalidad y dolor. Y es que Lucia Berlin es una voz lúcida y cálida que sabe retratar y retratarse desde una ventana abierta al mundo. Sin vergüenza. Con sinceridad. Consciente de que siempre que escribimos volcamos algo de nosotros mismos en el papel. Escribimos desde nosotros. Lo que cambia es dónde ponemos la mirada: dentro o fuera de nosotros. Ella sabía mezclar ambas miradas y convertirlas en parte de su realidad y de su ficción.

Hasta que llegue noviembre, podéis disfrutar de su Manual para mujeres de la limpieza. Si ya lo habéis leído, quedan pocas semanas para volver a caminar con ella por esa América que caminó y vivió, impregnándose de ella tanto en la piel como en la tinta.

¡Feliz miércoles y felices lecturas!

Inés Macpherson