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Ahora que ha llegado el verano y que algunos ya tienen, o tendrán en breve, vacaciones, siempre está bien tener un buen libro cerca para pasar el rato. Hay quien lee en la playa, quien lo hace en el sofá, en la cama o en la terraza; hay quien prefiere libros amables y que algunos definen como “lecturas de verano”, y hay quienes prefieren dedicarse a aquellos libros que no han podido leer durante el año porque no tenían tiempo, porque eran demasiado largos o demasiado intensos. No sé si los libros que ahora comentaré entran en alguna de esas categorías, pero son libros que vale la pena leer, sea en verano o en cualquier otra época del año.

Y creo que esta lista la debe iniciar Els àngels em miren, de Marc Pastor (Amsterdam), uno de los mejores libros que he leído este 2019. La historia empieza con el descubrimiento de los cadáveres de dos chicas que parecen haber sido víctimas de algún tipo de ritual. El crimen nos permitirá conocer a uno de los responsables de la investigación, el fascinante Abraham Corvo y esa voz que lleva dentro, esa pulsión oscura. Pero no está solo, porque esta es una novela coral que consigue tejer una red de personajes y misterio impecable. Una historia que atrapa porque tiene vida, es visual y sabe cómo crear un rompecabezas por el que quieres transitar disfrutando de cada escena, de cada diálogo. Con buen ritmo y un gran dominio del espacio y el lenguaje, este relato muestra cómo se puede construir un mundo a partir de una realidad conocida y filtrar posibilidades históricas, fantásticas y personales para crear un cuerpo narrativo que funciona y que hace que observes los ángeles de otra manera. Dejad que los ángeles os miren, porque querréis seguir los pasos de Abraham Corvo.

Una novela más corta, pero igualmente fascinante, es Lago negro de tus ojos, de Guillem López (Runas-Alianza Editorial). En este caso también encontramos un misterio y una protagonista que quiere descubrir qué le ha pasado a una chica desaparecida. También estamos en un mundo que podemos reconocer como propio, pero donde, después del Incidente, han aparecido una serie de extrañas lagunas que esconden un secreto que intuimos y nos inquieta. Se trata de una novela con una estructura que juega entre el pasado y el presente de una forma muy visual, y que nos ofrece un final que sabe transmitir el horror y la locura en todos los sentidos. Una historia donde no sabemos qué pasa y qué no, que nos lleva a las montañas de la locura y nos recuerda que todos podemos ser monstruos.

Seguimos con la magnífica reedición de un clásico, el Claus y Lucas de Agota Kristof que Libros del Asteroide ha publicado en castellano y Amsterdam en catalán. Se trata de una novela formada por tres novelas cortas que relatan las diferentes etapas de la vida de dos hermanos. La primera parte nos habla del tiempo que pasan con su abuela, para estar lejos de la guerra, como si eso pudiera aislar a los niños de la crueldad. Pero la crueldad existe. Siempre está allí, de forma salvaje, de forma velada, pero siempre presente. También nos habla de la pérdida, la soledad y la duda; una duda que puede tener respuesta o no, porque, ¿cuánta verdad puede ofrecer un relato?

Otro libro extraordinario es Antes de los años terribles, de Víctor del Árbol (Destino). Esta novela nos habla de una realidad que conocemos, la de los niños soldado, pero lo hace con una sinceridad y una fuerza que es difícil no vivirlo casi en primera persona. Nos ofrece una mirada directa para que no seamos simplemente espectadores, sino testigos directos del horror, pero también de la lucha por ser. Con un personaje fascinante que encarna todas las historias de estos niños a quienes les robaron la infancia, la historia nos permite observar lo que implica adentrarse en el corazón de las tinieblas y sobrevivir, vivir con unas cicatrices difíciles de cerrar.

Pero como el verano también es para soñar y para viajar, los editores de Blackie Books nos ofrecen un libro magnífico para hacer las dos cosas sin moverse del sofá. Estoy hablando de Lena y Karl, de Mo Daviau, una historia que mezcla viajes en el tiempo, amor y música. Mucha música. Porque la música es un pedazo de tiempo; cuando escuchamos una canción podemos viajar al pasado y revivir un momento, una carretera, una ciudad, un abrazo… La historia del Karl y la Lena juega con los sueños de aquellos que algún día querrían encontrarse una máquina del tiempo en su armario; con la pasión de aquellos que escuchan las canciones de su vida y pueden sentir la misma emoción que el primer día, pero también con el deseo de transformar la realidad, de descubrir lo que vale la pena, aunque solo sea bailando, cantando y buscando las bandas sonoras de nuestra vida.

Si con Lena y Karl hablábamos de viajes en el tiempo, con La teoria de l’imbècil, de Pep Prieto, publicada por Apostroph, nos adentramos en otro mundo que también hemos soñado a menudo: la posibilidad de tener algún poder. Pero no os esperéis una novela con épica y grandes luchas. Aquí estamos observando el otro lado, aquello que ocurre cuando los poderes no son tan agradables como pensamos, cuando lo que escribimos se nos escapa de las manos. Porque las palabras se nos pueden escapar, sobre todo cuando, en el fondo, el relato que nos explicamos está escondiendo otro relato que querríamos borrar pero no podemos. Una novela directa, en ocasiones cruda, en otras divertida, con una dosis de humor y mala leche que encuentra un gran equilibrio y que tiene un final magnífico.

También se puede aprovechar el verano para redescubrir autores clásicos de otra manera. Eso se puede hacer con Kafkiana. Relatos de Fraz Kafka, de Peter Kuper, publicada por Sexto Piso. En esta pequeña recopilación de catorce cuentos que Kuper ha transformado en imagen, el texto y las ilustraciones interactúan, se fusionan para crear una nueva lectura. Nos encontramos con representaciones que nos dan más información o nos dan una diferente a la que quizás habríamos imaginado nosotros al leer por primera vez la historia. De esa manera se ofrece un juego que nos demuestra cómo se pueden condensar las ideas en un espacio reducido en blanco y negro.

Y si hablamos de sueños, no puede faltar Una canción de muy lejos, de A. F. Harrold, publicada en castellano y catalán Blackie Books. Se trata de una historia tierna, escrita con una prosa sencilla y amable que te invita a dejarte llevar. Sí, es posible que muchos piensen que es una novela juvenil, pero la verdad es que las novelas de Harrold las pueden leer todos aquellos que estén dispuestos a imaginar. Porque es un canto a la imaginación; también a la amistad, a ser uno mismo y a luchar contra aquellos que maltratan. Magia y realidad se dan la mano en esta pequeña historia que te abre una ventana a otro mundo, a una realidad que conoces, aunque no la hayas visto nunca, y que nos recuerda la importancia de no dejarse pisar nunca.

Y para acabar, dos recomendaciones que son, en fondo, a ciegas, porque no los he leído, aunque están los primeros en la lista de pendientes. Uno es la magnífica recopilación de cuentos de Elisenda Solsona, Satèl·lits, que ha publicado Males Herbes y que ha recibido muy buenas críticas. El otro es The Leftovers, de Tom Perrota, publicado hace unos años por Edicions del Periscopi. No sé cuáles serán los paralelismos con la serie, pero si consigue transmitir lo mismo, puede ser un gran libro.

Si ninguno de estos títulos os motiva, hay muchos más. Podéis ir a una librería, que también abren en verano, y dejar que os recomienden, y os contagien, alguna lectura.

¡Buen verano y buenas lecturas!

Inés Macpherson