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A estas alturas, muchos conocen a Félix J. Palma por su trilogía victoriana, compuesta por El mapa del tiempo, El mapa del cielo y El mapa del caos. Yo debo reconocer que todavía no he podido leerlas, pero tras haber descubierto sus cuentos debo decir que no me importa haber empezado a conocer a este autor a través del relato, porque lo que sus historias consiguen en tan pocas páginas es extraordinario. La manera en que narra situaciones cotidianas, habituales para muchos mortales, donde, de repente, lo extraño se cuele por las rendijas de esa normalidad es impresionante.

Decir que J. Palma es un escritor de lo fantástico quizás sería acotarlo demasiado. Sí, por supuesto, transita por el universo de lo extraño, pero sin dejar nunca de lado la realidad. Si no recuerdo mal, en alguna entrevista menciona su admiración por Cortázar, y se nota, porque en sus historias, como en las del argentino, hay un transitar por lo inverosímil, pero desde la naturalidad. Los personajes no se vuelven locos ante lo que les ocurre, no salen corriendo ni se extrañan, aunque algunos quizás se adentren demasiado en ese universo distinto…, pero no digo más por no desvelar ciertos desenlaces. Asumen lo extraño, lo hacen suyo o, como mínimo, se dejan llevar por ello, lo aceptan. Y al aceptarlo ellos, lo hacemos también nosotros.

losaracnidos

Los arácnidos está compuesto por ocho relatos que transitan entre lo más extraño y macabro hasta lo más sutil y a la vez crítico.

En «Confusión macabra» encontramos una historia de casualidades y obsesión con un final magnífico, que ahonda en la necesidad que tiene el ser humano de aferrarse a algo, por rocambolesco y macabro que sea, para sobrevivir, para creer en algo, ni que sea un destino con una buena dosis de humor negro. También transitando por las relaciones humanas encontramos «Las lágrimas de Lorenzo» o «El amor y otras vísceras», título que resuena al «Amor y otros muebles» de Manuel Vicent, pero que se adentra en una idea mucho más macabra de entender el amor.

El relato que da título a la recopilación, «Los arácnidos» es para mí uno de los más impresionantes del libro. No es que el resto no sean buenos, pero este tiene cierto regusto oscuro que lo entronca con la literatura de terror y que está resuelto de manera impecable. La idea es genial, pero es mejor adentrarse en él sin saber nada, como lo hace el protagonista por cierto pasillo, y dejarse atrapar.

«Morir en tu bañera y otras lamentables casualidades» y «Los desprendidos» tienen un aire más distendido y divertido. Si el primero se plantea lo que podría pasarle a alguien si tuviera la desgracia de ser el protagonista de ciertas casualidades macabras, el segundo es un cuento magnífico sobre el altruismo en uno de los lugares donde menos altruismo solemos encontrar los seres humanos: en el transporte público. Divertido, picante y con un narrador genial, hace que uno entre en el autobús con otros ojos.

En esta recopilación también encontramos un extraño remake de Caperucita roja, «La vida es un cuento» y un relato crítico con nuestra sociedad de consumo y nuestra obsesión por aparentar, por tener más y más y más, titulado «Los paraísos perdidos».

La recopilación de cuentos Los arácnidos ganó el Premio Iberoamericano de relato Cortes de Cádiz en 2003. Ha llovido desde entonces y el autor ha publicado novelas y otros libros de cuentos, como El menor espectáculo del mundo (Páginas de Espuma, 2010), pero hay que reconocer que estos ocho relatos son una gran carta de presentación para aquellos que no hayan leído al autor o tengan ganas de descubrir su faceta de escritor de cuentos.

Para aquellos que quieran descubrir sus relatos, el próximo 22 de febrero, una servidora estará narrando algunas de sus historias, junto a otras de Julio Cortázar, en la cuarta sesión del ciclo #NoExpliqueu, en la librería Nollegiu, dedicada a la narración oral y el cuento literario.

¡Feliz lunes y felices lecturas!

Inés Macpherson

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