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En 2016 se cumplían cien años del nacimiento de Roald Dahl. En Barcelona, la Filmoteca de Catalunya le rindió homenaje emitiendo algunas de las adaptaciones a la gran pantalla de sus películas, como Charlie y la fábrica de chocolate, de Tim Burton, Las Brujas, de Nicolas Roge o Four Rooms, de Quentin Tarantino. Pero además de sus versiones cinematográficas, los cuentos de Roald Dahl también pasaron por la pequeña pantalla de la mano de un director ilustre: Alfred Hitchcock.

En 1955, apareció en antena una serie llamada Alfred Hitchcock presenta, que duró nada más y nada menos que siete temporadas. La extensión de cada episodio era de media hora aproximadamente, aunque a partir de la temporada 1961-1962 pasó a llamarse La hora de Alfred Hitchcock, prolongando así los capítulos media hora más. Era mítica la silueta del director, que aparecía al inicio de cada episodio acompañada de un fragmento de la “Marcha fúnebre para una marioneta” y su ingeniosa presentación del episodio, con cierto humor negro.

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Aunque Hitchcock sólo rodó personalmente 17 episodios, siempre ejerció de maestro de ceremonias. Se supo rodear de directores y guionistas fascinantes. Y aquí es donde entra Roald Dahl. Hitchcock se quedó prendado de sus relatos para adultos y, dos años después de estrenar la serie, consiguió los derechos de algunos de sus cuentos para llevarlos a la pequeña pantalla.

En 1958 apareció «Un cordero que llevan al matadero», adaptación que el propio Dahl convirtió en guión y en el que se puede degustar la esencia del cuento original. No entraré a hablar de la historia, porque vale mucho más la pena leer o escuchar el relato, «Cordero asado» (contenido en Relatos de lo inesperado, publicado por Anagrama), o ver el episodio y descubrir la fascinante trama.

Otros relatos fueron llevados a la pequeña pantalla gracias a esta mítica serie, como «Un capuzón en la subasta» o «The Landlady». Pero quizás el más mítico de todos es la adaptación de «El hombre del sur», uno de los primeros relatos que Dahl publicó en Collier’s y que se ha convertido en un clásico, no sólo por la adaptación que apareció en la pequeña pantalla, con Peter Lorre y Steve McQueen, sino porque también llegó a la gran pantalla de la mano de Quentin Tarantino y un extraordinario Tim Roth, en Four Rooms.

Ahora y hasta el 5 de febrero, en Madrid se puede ver una exposición en el Espacio Fundación Telefónica dedicada al cineasta: Hitchcock, más allá del suspense. Una exposición que hace un recorrido por la vida del director y todo lo que rodeó su trabajo.

Pero para aquellos que no puedan ir a Madrid a ver la exposición y tengan ganas de descubrir algo más sobre esta unión, pueden hacerlo a través de los relatos de Roald Dahl. ¿Cómo? Leyéndolos, por supuesto, o acercándose el miércoles 25 a la librería Nollegiu a escuchar algunos de sus relatos, porque vuelve el ciclo #NoExpliqueu con una tercera sesión dedicada a Roald Dahl y a Edith Wharton.

Así que si quieren descubrir una manera distinta de comprender el suspense, las relaciones de pareja y la figura de la mujer en el matrimonio, pasen a disfrutar de la narración de dos maestros del cuento.

Inés Macpherson

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