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Hace pocos días, comentaba la aparición de un nuevo libro en castellano de Lisa Tuttle, Futuros perdidos, publicado por Gigamesh. Hoy me gustaría hablar de las dos recopilaciones en castellano que han sido traducidas hasta la fecha. La primera, Nido de pesadillas fue publicada en 2015 por Nevsky Prospects en Fábulas de Albión; la segunda, Recuerdos del cuerpo. Cuentos de deseo y transformación, fue publicada ese mismo año por La biblioteca del laberinto.

En ambas antologías uno encuentra la esencia de Tuttle, esa capacidad de mostrar situaciones cotidianas, problemas cotidianos, a menudo relacionados con la feminidad, a los que añade un pequeño elemento fantástico que ahonda en la problemática real hasta llevarla a un extremo fascinante y extraño. A veces no sabemos si lo que ocurre es producto de la mente de la protagonista, que intenta buscar una explicación externa imposible a lo que le ocurre, o algo que justifique una pulsión que, en otras circunstancias, quizás se vería como algo negativo en la sociedad en la que vivimos.

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En Nido de pesadillas, originalmente escrito en 1986, encontramos varios relatos que giran en torno al tema de la maternidad. «La memoria de la madera», «La otra madre» o «El señor de los caballos» presentan un acercamiento a ese tema que durante años ha parecido intocable y del que ahora parece que se puede hablar con un poco más de libertad, como demuestra el libro Madres arrepentidas, de Orna Donath, publicado este años por Reservoir Books. Encontramos relatos que juegan con el inquietante universo de las muñecas, como «Hamburguesa de carne de muñecas», o relatos que se adentran en el terreno de las casas, esos lugares que debieran ser amigos y que, a veces, resultan una prisión o una trampa. En otras antologías, no traducidas al castellano, Tuttle trata el tema de las casas, de las mudanzas y de esa extrañeza que habita entre las paredes de lo que tendría que ser un hogar. Entre las páginas de esta antología incluso encontramos una especie de homenaje al memorable relato de «La pata de mono», de W.W. Jacobs, donde descubrimos que, a veces, es mejor no desear según qué cosas.

En Recuerdos del cuerpo, encontramos relatos que también pasean por el terreno del terror clásico, como «La tumba de Jamie» o «El gabinete de los espíritus», pero esta antología se caracteriza por otro tipo de relato un poco más simbólico. En «Un cumpleaños» encontramos a una mujer que sangra por los poros de la piel. ¿Una metáfora de esa supuesta feminidad perdida tras la menopausia? ¿Una manera de mostrar que la vida y la sangre van unidas? ¿Una forma de renacer? También encontramos un relato extraordinario, «En piezas sueltas», donde parece que Tuttle hace una especie de homenaje al monstruo de Frankenstein a nivel erótico-existencial, dando un giro a las rupturas de pareja. Pero quizás son los relatos «Lagarto del deseo» y «La herida» los que demuestran más ese simbolismo sobre lo femenino y lo masculino, sobre la pubertad y la sexualidad, sobre el poder, el machismo y la lucha de género.

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Si se les puede echar algo en cara a ambas traducciones es que presentan algunos fallos y faltas de ortografía, lo que a veces puede incomodar, sobre todo ciertas laísmos encontrados en la edición de La biblioteca del laberinto, que también presenta algún problema de traducción. Pero es algo que no sólo ocurre con estos libros, sino  que a veces también se pueden encontrar faltas en otras obras y en otras editoriales, por lo que podría considerarse como un mal ya asumido en ciertos ámbitos del mundo editorial actual.

Pero más allá de esos pequeños fallos, hay que agradecer a estas editoriales, así como a Gigamesh, la traducción al castellano de esta autora fascinante que parece que va abriéndose poco a poco camino en nuestro país. Estuvo en la Eurocon y espero que vuelva a visitarnos pronto; y si no lo hace ella en persona, que lo hagan sus libros, o sus cuentos, con este toque sutil que hace que realidad y fantasía se entremezclen hasta hacernos dudar, hasta estremecernos, pero no porque haya alguna sombra fuera que nos acecha, sino porque sabemos que las sombras nos habitan y lo extraño sólo es un reflejo de esas sombras, de esos monstruos que nos crecen bajo la piel.

Por ahora, este miércoles 23 algunos de sus relatos estarán en la librería Nollegiu, junto a Poe en la segunda sesión del ciclo #NoExpliqueu.

¡Feliz lunes y felices lecturas!

Inés Macpherson