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Se acerca el 7º Festival de Narración Oral Munt de Mots en Barcelona (del 17 al 22 de octubre) y la ciudad se va a llenar de cuentos. Así que el blog también va a llenarse de libros de cuentos. Y no con un libro de cuentos al uso, sino, en palabras del propio autor, con un libro de ciencia-fricción. Se trata de Helarte de amar, de Fernando Iwasaki.

978849564273

Descubrí a Iwasaki hace algunos años con su extraordinario Ajuar funerario. Si en esa obra demostraba dominar el relato corto, aquí demuestra que es capaz de unir, en un relato, las dos acepciones del concepto “cachondo”: el erotismo y el humor. El título, un sugerente juego de palabras entre “el arte” y “helarte”, nos da a entender que no estamos ante el típico libro de cuentos eróticos, sino ante algo distinto. Según palabras del autor: «uno, cuando es joven, tiende a confundir el erotismo con la sexualidad. Al erotismo le basta con la fantasía, el deseo y la imaginación (ese es el quid de la cuestión); mientras que la sexualidad requiere pareja, espacio y una mínima parafernalia (ese es el kit de la cuestión) Así, a los treinta yo creía que mis personajes sólo echaban quiquis, pero pasados los cuarenta he constatado que lo que echaban era un quid-kit. Por eso, Helarte de amar no es una colección de cuentos eróticos, sino un hatajo de disparates sexuales».

Y es posible que se trate de disparates sexuales, pero son memorables. Hay relatos que navegan por el descubrimiento de la sexualidad por parte de un niño, como «En el batmóvil, con miss Graciela». Ya sólo con el título nos sugiere un universo maravilloso, donde la realidad se mezcla con la ficción, los sueños y la capacidad que tiene un niño para comprender lo que es el sexo y el placer, con una escena final que es para enmarcar. El relato que da título al libro, «Helarte de amar», es una pequeña obra de arte que nos adentra en el universo del frío. Normalmente, asociamos el sexo con el sudor, pero, ¿qué pasaría si lo asociáramos con el frío? ¿Hasta qué grado de congelación estaríamos dispuestos a llegar por un buen polvo? En otros, como en «Entre las piernas de Luciana» encontramos a un hombre capaz de asociar el sexo con las ocupaciones de sus amantes… hasta que se encuentra con una mujer cuya ocupación va mucho más allá de lo imaginable y el placer acaba por tener consecuencias difíciles de prever.

Todos y cada uno de los relatos que componen este libro tienen un componente erótico, sexual, pero siempre llevado a un extremo increíble, de ciencia-fricción, que hace que uno se ría e imagine por partes iguales, demostrando que, en el sexo, deseo y humor pueden ir perfectamente de la mano, ni que sea para imaginar disparates sexuales, encuentros confusos como el de «La española cuando besa» o fantasías imposibles donde los juegos de palabras y los finales con cierto aire abierto y sutil hacen de este libro una obra divertida e imprescindible. Porque más allá del tema, más allá del humor que destila, lo que hay que tener en cuenta es que Fernando Iwasaki es un maestro de la palabra y la utiliza a la perfección, pues no sobra nada ni falta nada en sus relatos. Visuales, atrevidos y divertidos, son una muestra de que uno puede adentrarse en el mundo erótico huyendo de tópicos y clichés, para aliñarlo de humor, extrañeza y un toque picante que deja claro que este hombre tiene un universo particular inmenso y sugerente.

Inés Macpherson

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