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Hay libros con títulos sencillos que esconden historias con un sinfín de matices que no habrías podido imaginar al ver la portada. El manantial, de Catherine Chanter (Salamandra, mayo 2016) es uno de ellos.

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Argumento

A causa del cambio climático, las precipitaciones en el Reino Unido caen de manera drástica hasta condenar al país a una sequía brutal que empieza a deteriorar la vida cotidiana y a obligar al gobierno a recortar no sólo el consumo de agua, sino el de muchos otros elementos habituales para nuestra sociedad.

Agobiados por los recortes y la ciudad, Mark y Ruth deciden abandonar el asfalto y trasladarse al campo para buscar un nuevo comienzo, un refugio donde esconderse del mundo y su crueldad, y donde poder criar a su pequeño nieto, Lucien, cuando Angie, la madre, no está en condiciones.

Sin embargo, lo que tiene que ser un simple refugio acaba convirtiéndose en algo mucho mayor. Y es que la casa que compran es El Manantial, una finca solitaria y con un extenso campo que, a diferencia del resto del país, sigue verde y fértil. De hecho, incluso llueve. Es el paraíso… Pero no todo el mundo lo ve así. Hay quienes los acusan de estar haciendo trampas, de robar el agua a otros, o de brujería. Y por si eso fuera poco, hay quien quiere otorgar al lugar unos poderes mágicos y religiosos que acaban por contaminarlo todo… Y el paraíso acaba convirtiéndose en un infierno con unas consecuencias devastadoras para todos ellos.

Opinión

Hace décadas, escritores como Huxley y Orwell se adentraron en las distopías sociales, en la exploración de las sociedades totalitarias llevadas al extremo. En algunos casos, sus predicciones se acercaron bastante a lo que es la realidad; sí, quizás con matices, pero, lamentablemente, debemos aceptar que se acercaron, y mucho. Cuando los científicos empezaron a hablar del cambio climático, algunos decidieron explorar las consecuencias catastróficas que podría conllevar. Hay escépticos, hay quienes opinan que es sólo una exageración… Pero, ¿realmente alguien se ha planteado qué pasaría si dejara de llover, si nos quedáramos sin suministro de agua dulce? Catherine Chanter lo hace en esta obra, ganadora del Cavendish College Fiction Prize, que plantea como premisa un mundo donde escasea cada vez más el agua, para adentrarse en la psique humana y plasmar lo que puede ocurrir cuando nos encontramos ante el abismo.

Hay que reconocer que El Manantial es una novela difícil de clasificar. Hay una carga psicológica importante, pues Ruth nos permite acompañarla en su viaje hacia el pasado mientras desgrana el presente, mientras busca respuestas al horror, a la culpa que lleva pegada en el cuerpo. También hay un aire a crítica, pues se explora el peligro que puede llegar a tener el fanatismo religioso, esa red en la que a veces podemos quedar atrapados cuando nada a nuestro alrededor tiene sentido, cuando nos sentimos perdidos y tenemos la necesidad de pertenecer, de formar parte de algo más grande. La capacidad de perderse en esa maraña es tal, que a veces no hay vuelta atrás. Pero también hay un toque de misterio, de noir, de investigación, no policial, pero sí personal e interior, a través del recuerdo, a través de la voz de Ruth, que nos habla del paraíso para, después, dejarnos ver las sombras que lo pueden habitar si lo permitimos.

Esta es una novela que nos habla de la culpa, pero también del perdón; de lo difícil que puede resultar a veces aislarse del mundo y su dedo acusador, y las consecuencias que eso conlleva. Estamos en una sociedad conectada, donde todo el mundo es juez y donde se juzga sin pensar jamás en las consecuencias. Eso es algo que el personaje de Mark representa perfectamente. Con pinceladas que recuerdan a La caza, película dirigida por Thomas Vinterberg y protagonizada por Mads Mikkelsen, Mark tiene que sufrir una acusación que, a pesar de ser retirada, pesa sobre él eternamente, porque es más fácil demonizar que perdonar, que exculpar. Sobre todo cuando el jurado es la sociedad entera y tiene internet entre sus manos. Algo parecido le ocurre al personaje de Ruth, pero de forma distinta, pues en su caso es ella misma la que se culpa, la que se acusa sin tregua de lo que ha ocurrido en El Manantial. Pero, ¿cuál es la diferencia entre la culpa y la responsabilidad? ¿Cuál es la diferencia entre hundirse en la oscuridad y aceptar los errores?

Hay algo utópico, casi mágico en El Manantial que describe Catherine Chanter. Pero, ¿dónde reside esa magia? Se podría pensar que en el hecho de que llueva, de que haya una fertilidad que no existe en el resto del país por culpa de la sequía. Y sí, parece bastante obvio. Pero quizás la magia, la utopía, está también en los ojos que miran el lugar y lo construyen. Si lo cuidas, crece. Si lo desprecias, si sólo lo utilizas y lo transformas para tus propios beneficios, quizás la tierra también se empiece a secar allí.

Lo cierto es que El Manantial es una historia que ofrece muchos matices, muchos temas que podrían llenar por sí mismos un libro. Hablar de todos ellos sería una tarea extensa que no toca hacer aquí. Sólo decir que se trata de una novela con un trabajo profundo de personajes, con un despliegue psicológico, tanto a nivel personal como a nivel social, muy interesante; un relato que ahonda en peligros climáticos y fanáticos para recordarnos que a menudo la solución no está fuera, sino en uno mismo, y que no querer ver puede tener consecuencias con las que uno tendrá que vivir para siempre, quiera o no quiera verlas. La diferencia radica en saber y saberse perdonar.

Inés Macpherson
Fuente: Anika Entre Libros (http://www.anikaentrelibros.com/)

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