Etiquetas

, , ,

Por cierta inclinación hacia las antologías de la editorial Valdemar y al cuento gótico en general, yo siempre había asociado el nombre de E. F. Benson con la oscuridad, los fantasmas… Al descubrir que Impedimenta había publicado la serie de Lucía, que desconocía por completo, tuve curiosidad por saber qué podía hacer Benson en un género tan distinto…

9788415979913

Argumento

Emmeline Lucas, más conocida como Lucía, es una mujer que sabe lo que quiere. Residente en un pueblo de la campiña inglesa, Riseholme, es la reina del lugar y sabe gobernar con mano dura y dictar lo que está de moda y lo que no. Sus conciudadanos la adoran, pero a veces se agotan de su necesidad de tenerlo todo controlado. Sin embargo, cuando la tía de Pepino, el marido de Lucía, muere y les deja en herencia la casa de Londres, todo cambia, porque Lucía decide instalarse a pasar la temporada en la capital.

Como todo lo que hace Lucía, el asalto a la ciudad está planeado al milímetro: quiere conocer a todo el mundo, codearse con los mejores y que parezca que su vida es la más ajetreada del mundo. Para ello, Lucía persigue y avasalla a todo aquel con nombre y apellido, y poco a poco va mostrando su capacidad para crearse una fama entre la gente chic de Londres. Pero eso tiene un inconveniente: abandona Riseholme, y sus habitantes se sienten tan ninguneados por su reina que empiezan a buscar otras maneras de llenar su vida. Pero, ¿pueden sobrevivir sin ella? ¿Y puede Lucía sobrevivir sin Riseholme?

Opinión

Debo reconocer que, antes de descubrir este libro, yo conocía a E. F. Benson por sus relatos de terror. Historias como «El rostro», «La habitación de la torre» o «Negotium Perambulus», que se pueden encontrar en una recopilación realizada por la editorial Valdemar, titulada La habitación de la torre. 13 historias de fantasmas, demuestran su maestría a la hora de crear atmósferas y jugar con el paso del tiempo y los sueños como elementos para generar ese ambiente oscuro que predomina en muchas de sus historias. Sin embargo, en la serie de Lucía demuestra un talante muy distinto y mucho más divertido, cosa que sorprende a alguien que lo consideraba un autor de terror. Aquí encontramos a un Benson que domina la descripción y la atmósfera, pero para crear un cuadro de una época y mostrar, en sucesivas escenas, el comportamiento de un grupo de personas movido por la apariencia y la crítica, por los cotilleos y la admiración, que se torna en desprecio cuando uno triunfa y los demás no; un grupo de personas que necesita criticar al prójimo para ocultar los celos por no tener lo que el otro tiene, y que a su vez hace lo imposible por tenerlo… Una crítica sutil a un estilo de vida, a un tipo de relaciones personales que, en algunos círculos y con algunos cambios, sigue vigente en la hipocresía y la doble moral que funciona aún en ciertos estratos sociales.

La editorial Impedimenta ya ha publicado Mapp y Lucía y Reina Lucía, dos de los títulos de la serie de novelas (consta de seis títulos). En el caso de Lucía en Londres nos encontramos con unos personajes que ya han sido presentados y de los que se espera que el lector sepa alguna cosa. Sin embargo, el autor sabe dar pequeñas pinceladas informativas de cada uno de ellos, por lo que no es imprescindible haber leídos los anteriores títulos para poder disfrutar del universo de Lucía. Y es que al tratarse de una obra con cierto aire costumbrista, aunque aliñado con sátira y un poco de humor británico, las descripciones del comportamiento, de las costumbres y de los preparativos que realizan los protagonistas permiten ver claramente sus personalidades y sus historias.

La gracia que tiene un libro como este es que te permite observar la sociedad inglesa de inicios del siglo XX con una visión crítica. Esto no significa que el narrador vaya criticando y juzgando a los personajes, sino que, por un lado, deja que sean los propios personajes los que juzguen y sean crueles entre ellos y, por otro lado, retrata sin pudor escenas que pueden llegar a resultar risibles. Las conversaciones entre Lucía y George, con apuntes de un italiano inventado y con un cúmulo de diminutivos indigesta, con afirmaciones rotundas sobre arte y música, muestran el afán de una parte de esa sociedad por aparentar ser y saber mucho más de lo que realmente son y saben. Sin ser cruel, Benson retrata pequeños instantes que demuestran la hipocresía, la charada social que había en aquella época (y que sigue existiendo de otra manera y con otros clichés). Los intentos de Lucía por encajar, por formar parte de esos círculos exclusivos pueden recordar a los de una mosca, insistente e incansable, dispuesta a hacer lo que sea por estar donde quiere estar, cueste lo que cueste. Incluso cuando no lo consigue sabe hacer que ese desplante parezca algo buscado por ella y sacar provecho. Una escaladora social perfectamente plasmada por Benson, que sabe otorgarle elementos entrañables, y es que, en ocasiones, todos esos adultos parecen pequeños niños jugando en un patio de colegio mucho más grande de lo habitual, pues es la gran ciudad.

Es una lectura divertida, que se lee de forma pausada, porque no se trata de una obra ni con mucha acción ni con pretensión de ser algo distinto a un retrato social con toques satíricos que, lejos de ser crueles, destilan casi cariño por esas criaturas que necesitaban añadir diminutivos a todo, como si eso fuera distinguido. No hay que esperar encontrar el humor británico más afilado ni absurdo, pues en Lucía en Londres lo que abunda es la sutileza, el retrato bruto de la escena que, ya en sí, tiene suficientes elementos para ser, en sí misma, una comedia.

Inés Macpherson
Fuente: Anika Entre Libros (http://www.anikaentrelibros.com/)