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Siempre he sido amante de los títulos que publica Valdemar. Más acostumbrada a los clásicos góticos, a esas antologías fascinantes que reúnen a los Maestros del horror de Arkham House y similares, nunca me había adentrado en sus títulos de autores actuales y nacionales. Ahora intenta dormir es mi primer encuentro con la prosa de Emilio Bueso, y no va a ser la última. Porque en unas 300 páginas y 18 cuentos sabe navegar por lo onírico, lo terrorífico, lo extraño y lo oscuro sin inmutarse, con un estilo impecable y unas ideas que, a veces, son pequeñas pesadillas, aunque no en el sentido típico de las historias de miedo, sino en un sentido más profundo, más oscuro. Pero vayamos por partes.

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En esta antología, encontramos relatos sobre zombis, cambio climático (y unas consecuencias apocalípticas y alucinantes, donde la nieve o el mar lo cubren todo… y donde los animales mutan hasta niveles increíbles), homenajes a Lovecraft y sus mitos de Cthulu, viajes en trenes aterradores, puertas que dan al lugar donde van a parar las cartas irresolubles, y universos oníricos que van de las historias más poéticas a las más locas. Destacar uno sobre los otros es difícil, por lo que destacaré unos cuantos. No es que los otros desmerezcan, pero si comentara cada uno de los relatos, probablemente acabaría contando más de lo debido sobre argumentos, y la gracia de estos cuentos es adentrarse en ellos sin saber nada. O casi nada: sólo lo que el propio autor comenta justo antes de que empiece el cuento,a veces su origen, a veces cómo apareció…

Entre los diversos relatos, «La resaca de ella» es quizás uno de los escritos más sorprendentes de la antología. La inquietud que transmite se aleja de la oscuridad o el terror y se adentra en el universo extraño y onírico, casi poético. Quizás me fascina porque hay una estrecha relación con el mar, y el gran azul siempre me ha atraído, pero es que, además, es un relato muy bien escrito y que sabe sumergirte en un azul original. Otro relato onírico, pero más salvaje y salpicado de cierta locura es «Del vértigo en un hospital», donde, para que os hagáis una idea, aparece el Gran Sacerdote Sapo y un tren inquietante que parece sacado de una pesadilla.

También encontramos relatos como «Controller», inquietante acercamiento al horror que, ya de por sí, dan los grandes almacenes o los centros comerciales, aliñado por un narrador que sabe cómo ponerte la piel de gallina. O «Abuela», una historia extraordinaria y extraña por partes iguales, con una prosa y unas descripciones que saben cómo colarse bajo la piel y que harán que miréis los campos, los espantapájaros y las segadoras de otra manera.

Nos encontramos con un extraño diablo en «Dial», y con una visión nueva de los hombres lobo en «De lobos y hombres», donde Emilio Bueso demuestra que puede ser gamberro a nivel literario. Porque si algo destaca en todos estos relatos es su calidad literaria, su capacidad de generar atmósferas desasosegantes y un cierto toque de humor macabro y en ocasiones salvaje, que hace que a pesar de estar pasando un mal rato, sonrías ante las expresiones del protagonista o ante el tono del narrador.

Precisamente es destacable la atmósfera del relato «Me sigue desde hace rato», que tiene además un ritmo que te atrapa y no te suelta. Me recuerda, salvando las distancias, al relato de Henry Kuttner, «Las ratas del cementerio», donde la claustrofobia y el horror de saberse perseguido, en este caso, tiene un final sorprendente y magnífico. Y para muestra, un botón:

«ME SIGUE DESDE HACE RATO. Puedo oírle arrastrar la panza sobre la grava.
De pronto en pronto se callan los grillos y el viento en las ramas de las hayas se paraliza tanto como mi respiración.
Entonces le oigo reptar a él, a mis espaldas.
No me atrevo a mirar por encima del hombro. No quiero verle. Hará media hora he echado un vistazo furtivo atrás y he podido distinguir un atisbo de su figura.
Apenas una sombra».

Una curiosidad o casualidad: el cuento de «El hombre revenido» empieza con una definición de revenant… Para aquellos que hayan visto la película de Alejandro González Iñárritu, El renacido (The Revenant)… aviso a navegantes: no encontraréis a un hombre que lucha por su vida, sino a un hombre revenido dispuesto a emponzoñar un pueblo. Porque lo que reviene, lo que vuelve de un lugar del que no debiera poder volver, nunca es agradable. Y nunca trae nada bueno.

Y ya me callo… Sólo decir que esta antología quizás no quite el sueño en el sentido de generar insomnio, pero lo que sí consigue es un desasosiego extraño, un acercamiento a historias inquietantes que te sumergen en túneles oscuros o te lanzan a un aparcamiento poblado por fantasmas vengadores… Hay donde escoger. Así que, a leer… y a ver si después, alguien se atreve a dormir, porque quizás alguna de esas pesadillas se acabe colando bajo la almohada.

Inés Macpherson