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A veces, hay libros que nos llaman la atención por la portada, por el tema… y otras veces, es por el título. Cuando descubrí el título Un reloj por corazón, de Peter Swanson (Ediciones Destino, octubre 2014), debo reconocer que me picó la curiosidad. Además, se trataba de una novela negra, un thriller donde se unían robos, traición, asesinatos, amor… Vamos, el cóctel perfecto. El problema es que, a veces, algunas de las frases que se usan para el vender un libro hacen que esperes demasiado, y luego te das cuenta de que el libro, aunque entretenido y bien llevado, no era lo que te habían prometido.

Un-reloj-por-corazón

Argumento

George Foss lleva una vida tranquila, monótona y, en ocasiones, aburrida. Tiene un trabajo estable y, aunque su relación con Irene es esporádica, se podría decir que tiene todo lo que un hombre de su edad puede necesitar para ir tirando. Pero, a veces, eso no es suficiente. A veces hay que saltar. Y eso es lo que hace George Foss cuando se reencuentra con Liana Decter, su antigua novia de la universidad: dar un salto a ciegas para aliñar un poco su vida.
Una noche de viernes, George la reconoce entre los clientes de un bar. Y aunque sabe que ella no es de fiar, no puede evitar recordar lo que sintió por ella, la emoción que vivió a su lado; la emoción que ahora le falta. Así que cuando Liana le pide ayuda, él no lo duda ni un segundo, y acepta. Lo que no se imagina George es que está a punto de tirar de un hilo muy peligroso que podría acabar apretando demasiado.

Opinión

¿Por qué algunos personajes hacen precisamente lo contrario de lo que debieran hacer? Es algo habitual tanto en las novelas y películas de terror, como en los thrillers. En el terror, el personaje entra en la casa abandonada sabiendo perfectamente que allá habrá fantasmas, peligros y monstruos que acabarán con su vida y la de sus amigos; pero igualmente entra. Y tú, como espectador o lector, vas anticipando lo que ocurrirá. A veces te sorprenden, otras no. Pero la tensión suele atraparte igualmente. En los thrillers, los personajes confían en quien no deben, se meten en un lío que no va con ellos y acaban luchando por su vida y la de sus seres queridos. De nuevo, si está bien llevada, la tensión hace que creas lo increíble y no te fijes en los detalles que te dejan intuir por donde van a ir los tiros desde el principio. Es algo habitual, que casi siempre funciona y permite al lector, o al espectador, dejarse llevar y dejarse engañar por el hilo argumental, que se va enredando y desenredando hasta la conclusión final. Pero a veces, por muchos giros que se quieran dar, se puede intuir por donde te quiere llevar el autor.

Como thriller, Un reloj por corazón funciona bastante bien, aunque en ocasiones es difícil entrar en la historia. El narrador, distante y algo mecánico, a veces es demasiado lejano y eso lleva a que los diálogos resulten forzados y las escenas, una sucesión de eventos. Eso no quita mérito a la trama, pero sí que la desluce y evita que nos dejemos absorber por la atmósfera, por los personajes, con los que cuesta identificarse en ciertos momentos.

Narrada en dos épocas distintas, el pasado y el presente de Geroge, podemos ir componiendo el puzle de su historia y la de Liana, esa mujer que, tras únicamente seis meses de relación, marca de por vida a George, quien la sigue esperando, buscando en cada mujer que se parece a ella. Pero, ¿la sigue buscando por amor o por el misterio y el peligro que desprende? En principio es por amor, pero la sensación es que le falta pasión a esa relación pasada para haber llegado a marcar tanto a una persona. En parte, esa especie de obsesión queda explicada por lo que vamos descubriendo sobre lo ocurrido años atrás (algo que no diré para evitar spoilers), pero sigue pareciendo una pasión algo forzada. Quizás esa espera constante se deba simplemente a que George tiene una vida que no quiere y espera que llegue ella para cambiarla. Y quizás por eso crea todo lo que ella le dice sin dudarlo, al menos al principio. Pero como lector, al menos a mí, me apetece saber más, ahondar más.

Subyacente a la trama, aparece la idea principal de la novela, el hecho de no poder escapar de uno mismo, del propio pasado, porque siempre acaba por volver. Es una buena idea, pero se podría haber explotado de una forma más profunda, pues aunque es un tema que se va mencionando a lo largo del libro, queda más como una pincelada que como un hecho. Sí que es cierto que a medida que vamos conociendo los hechos del pasado podemos comprender mejor los motivos de los personajes, pero al tratarse de un narrador que va tan rápido y que va encadenando sucesos y diálogos, la psicología queda algo relegada.

Pero a pesar de esto, se trata de una novela entretenida, con buen ritmo y que demuestra que el autor, Peter Swanson, tiene bastante que ofrecer (es su ópera prima, aunque ya ha escrito relatos y poemas que han sido publicados). El problema es que las novelas y autores con los que se la ha comparado en la campaña de marketing hacen que uno espere demasiado del libro y pueda acabar un tanto decepcionado. No es ni mucho menos una compleja trama como la que creó Steig Larsson en su trilogía Millenium, con esa atmósfera absorbente, ese clima inquietante y esos personajes llenos de sombras. Tiene quizás un toque más clásico, más de thiller americano de toda la vida, como los que vemos siempre en las pantallas de cine o televisión. Quizás por eso se esté hablando de llevarla a la gran pantalla: porque tiene aires de película. Pero eso no significa que pueda equipararse con Larsson.

Inés Macpherson
FUENTE: Anika entre libros (http://www.anikaentrelibros.com/)