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La editorial Hermida Editores nos brinda la oportunidad de acercarnos a los relatos cortos de Donatien Alphonse François de Sade, más conocido como el Marqués de Sade, con esta antología de Cuentos eróticos que publicaron en noviembre de 2014.

Con una prosa ágil, sencilla y amena, nos adentramos en las historias eróticas más suaves, divertidas, jocosas y críticas del Marqués, lejos de la imagen cruel y perversa que siempre se ha asociado a él. En estos cuentos, encontramos el rechazo a la moral burguesa, a la hipocresía de la sociedad y a la necesidad de liberar la sexualidad y la sensualidad, tanto de hombres y mujeres, para así eliminar el tabú del sexo y comprender que uno puede amar y disfrutar por partes iguales.

Sade

OPINIÓN

¿Quién no ha oído hablar del Marqués de Sade? Si hasta se ha acuñado un término a partir de su nombre. Lo curioso es que, en estos relatos, a pesar de las prácticas sexuales descritas y lo explícito de algunas de ellas, el autor parece decantarse más por el humor y la burla o el engaño que por lo que dio paso a ese «sadismo» al que todos lo asociamos.

El orden de los relatos no parece que haya sido al azar. Se empieza la lectura con unos cuantos relatos bastante breves en los que más que erotismo nos enfrentamos a historias de humor e ironía que se adentran en la vida amorosa de los protagonistas. El Marqués de Sade nos habla del deseo, la libertad, los celos, los malentendidos… y poco a poco va apareciendo el tono un poco más sexual, hasta que llegamos a Sírvame otra vez lo mismo, el relato que abre la veda al tono que un lector espera encontrar en los relatos eróticos de esté marqués. A partir de ese momento, nos encontramos ante prácticas sexuales poco ortodoxas, sobre todo para la época y para poner por escrito, como por ejemplo El esposo complaciente o Hágase como se ha requerido (ambos son bastante similares, por cierto); clases prácticas para entender la Trinidad, como la que aparece en El preceptor filósofo, donde un alumno debe practicar primero con una moza para comprender lo que es la unión de dos en un solo ser… y luego aparece la trinidad; o historias sobre homosexualidad y lesbianismo, como la de Augustine de Villebranche, o la estratagema del amor. En muchos de los relatos hay, más allá de las relaciones eróticas entre los personajes, un aire burlón, irónico y humorístico que intenta retratar, de forma crítica, lo que supongo que para el Marqués era una sociedad hipócrita, donde los placeres eran para los hombres, no para las mujeres, y donde se podía ser perverso de puertas para dentro, pero nunca de puertas para fuera.

El relato El magistrado burlado, el más largo de la colección, tiene un toque erótico, pero es sobre todo la narración de una farsa, del engaño y escarnio al que se somete a un individuo para que aprenda una lección. La crítica subyacente en este relato, y que también encontramos en relatos como Cornudo por sí mismo, o el acuerdo imprevisto, hace referencia precisamente a esa sociedad hipócrita, a esa doble moral que utilizaba el sexo como tabú, pero que luego se iba a los burdeles a practicar toda clase de perversiones.

Ahora que está en auge la literatura erótica, es un buen momento para adentrarse en unos relatos que muestran una osadía y un humor cáustico y cruel que se adelantaron a su tiempo. El lector no encontrará ricos empresarios con una vida sexual secreta o mujeres dispuestas a someterse para que se enamoren de ellas. Aquí hay historias picantes, curiosas y divertidas que abogan por la libertad, la sensualidad y la transgresión de la sexualidad vivida con normalidad, no como una pirueta; aunque en esa época, esa normalidad y esa libertad a la que apuntaba no estaba precisamente muy aceptada.

Inés Macpherson
FUENTE: Anika entre libros (http://www.anikaentrelibros.com/)

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