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En junio de 2014, Siruela publicó una novela juvenil que nos habla de la pérdida, del viaje como metáfora del descubrimiento, tanto de uno mismo como de los demás, y de la necesidad que tenemos los adultos de engañarnos a nosotros mismos. Imagina que ya no estoy, de Meg Rosoff.

9788416120765
ARGUMENTO

Mila, de doce años, y su padre, Gil, van a emprender un viaje de Semana Santa muy especial: van a cambiar Londres por Nueva York, para ir a visitar a Matthew, un viejo amigo de Gil. El problema es que, el día antes de tomar el avión, reciben una llamada de Suzanne, la mujer de Matthew, que les informa de la desaparición de su marido.
Lo que tenía que ser unas vacaciones se convierte en un viaje de búsqueda y descubrimiento. Mila va absorbiendo todo lo que la rodea – es una gran observadora y tiene una gran intuición, quizás por llevar el nombre de la perra del abuelo – y poco a poco va comprendiendo que el mundo adulto es más complejo de lo que pensaba. Y mucho más plagado de secretos y mentiras.

OPINIÓN

¿Por qué desaparece una persona? Esa es la pregunta principal que se hace Mila, la protagonista de Imagina que ya no estoy. ¿Qué empuja a un ser humano, a un adulto, a abandonar todo lo que tiene y esfumarse sin dejar rastro?

Esta es la premisa de la que parte la nueva novela de Meg Rosoff: un hombre casado, que acaba de ser padre, desaparece de la noche a la mañana sin dar un motivo, sin dejar una nota, sin que haya pasado nade en especial. O al menos eso es lo que parece a simple vista. Los improvisados detectives, Mila y su padre, emprenderán un viaje para encontrarle, pero también para comprender qué le ha llevado a hacer algo así. Sin embargo, lo que Mila descubrirá en este trayecto en coche por las carreteras del estado de Nueva York es mucho más que eso. Descubrirá por fin que el mundo adulto tiene muchas más sombras, muchas más caras de las que ella pensaba. Y que a veces, por mucho que uno observe, por mucho que uno piense, los adultos se cierran en banda, se guardan secretos y mienten. A los demás, pero también a sí mismos.

Escrito en primera persona y con un punto de vista extraño – a pesar de ser primera persona existe cierta distancia en la manera en que Mila habla sobre lo que ocurre a su alrededor y con los personajes que la acompañan –, nos encontramos de nuevo ante una novela juvenil que se adentra en el viaje como metáfora del descubrimiento, del conocimiento de uno mismo y del prójimo. Así como Ciudades de papel, de John Green, nos planteaba un viaje exterior e interior para comprender a Margo, pero sobre todo para que Quentin se comprendiera a sí mismo, en este caso se nos ofrece un viaje de búsqueda que no es tal, unas vacaciones que tampoco lo son, y una desaparición que puede ser muchas cosas o todas a la vez. Sí que nos muestra una evolución en el pensamiento y conciencia de la protagonista, Mila, pero parece que lo importante es la reflexión global, que subyace en la novela, más que su evolución personal. Porque paralela a la historia del viaje, la autora nos permite saber del divorcio de los padres de Catlin, de las pérdidas y engaños que pueblan la vida de Matthew, y de las historias que los adultos nos contamos para sentirnos seguros aunque no lo estemos.

La intención de la autora es hacernos comprender la pérdida y el dolor a través de los ojos de Mila, una niña con una capacidad de observación, intuición y deducción que la convierten en una narradora algo fría, con la que cuesta un poco sintonizar y que hace que, en ocasiones, no entremos del todo en su juego mental. Las ideas que se tejen a medida que pasamos páginas son interesantes, narradas con un ritmo pausado, sin sorpresas, pero con buena cadencia. A pesar de tratarse de una investigación, la novela se aleja por completo del género del thriller, para darnos una visión más personal e íntima de la resolución de misterios. Y es que el misterio a resolver es, sobre todo, personal.

En definitiva, se trata de una novela bien tejida, sin giros argumentales que nos mantengan en tensión, pero con un buen ritmo, que permite que sea una lectura ágil y ligera.

Inés Macpherson
FUENTE: ANIKA ENTRE LIBROS (http://www.anikaentrelibros.com/)

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