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Cuando uno se dedica al mundo de la narración oral, tiene tendencia a perderse entre antologías, recopilaciones y libros varios donde están presentes los cuentos. Y de vez en cuando, uno se encuentra con una joya del género del relato corto como Ajuar funerario, de Fernando Iwasaki (Páginas de Espuma).

ajuar-funerario

Se trata de un libro escueto (no llega a las 150 páginas), repleto de pequeños relatos donde el autor se adentra en el mundo del terror, el espanto y lo macabro, con toques de humor negro y referencias a tradiciones de su cultura, que se mezcla con homenajes a genios del género de terror, como Lovecraft, pero también a genios del relato corto como Borges. Es un libro tan redondo, tan completo, que incluso las anotaciones sobre las anteriores ediciones son dignas de mención, pues cada una de ellas fue finalizada en un día que tiene relación con el mundo de la literatura y la cultura gótica, de terror y de muerte.

Querer destacar un relato entre los otros es difícil, porque hay muchos que son remarcables, tanto a nivel estilístico como a nivel narrativo. Nos paseamos por habitaciones malditas (La habitación maldita); visitamos conventos que ocultan seres malignos (Dulces de convento); comprendemos que la imaginación puede llevarse a extremos insospechados (impresionante y macabro Peter Pan)… Nos encontramos con vampiros, con juguetes que son mucho más que eso… Hay canibalismo, fantasmas vengativos e incluso una historia que nos advierte del peligro de los bibliófilos (Los yernos).

Lo que tienen en común todas las historias es que, a pesar de ser cortas, consiguen condensar una atmósfera que atrapa al lector a la segunda línea y lo lleva a ese universo que se pasea por la frontera de la muerte. En escasos párrafos, el autor nos adentra en esos espacios reducidos, en esas imágenes santas que no son tan santas y nos sorprende, nos asusta y nos seduce con un peculiar humor negro que convierte a este pequeño volumen de cuentos en una extraordinaria joya para los amantes del cuento. Hay que agradecer a Páginas de Espuma que siga apostando por este género y nos siga regalando estas gratas sorpresas.

Inés Macpherson