Etiquetas

, , , ,

Poco se puede decir sobre True Detective que no se haya dicho ya. Pero tras haberla visto del tirón, es difícil no querer decir algo, ni que sea, probablemente, para repetir lo que muchos otros han dicho.

true-detective__140415184301

Como amante de la literatura que soy, debo reconocer que uno de los aspectos que más me ha fascinado de la serie es que parece pensada casi para ser leída. El relato doble, las escenas pausadas, las reflexiones filosóficas de Rust Cohle (extraordinario e inquietante Matthew McConaughey) podrían perfectamente estar plasmadas sobre el papel y no en la pantalla. Por no hablar del trabajo de personajes. A lo largo de la serie, uno se pregunta por los crímenes, por la autoría de los mismos, pero lo que hace que sigamos allí sentados, lo que hace que sigamos pasando página tras página, fotograma tras fotograma, son los personajes. La profundidad y complejidad que transmiten, la dualidad que representan los hace únicos. No son la típica pareja de poli bueno y poli malo. Cada uno de ellos tiene sombras, secretos. Cada uno de ellos tiene una idea de lo que es la vida y actúan en consecuencia. Más que una serie policial es un estudio psicológico, una posibilidad de ahondar en la oscuridad humana, tanto la de los criminales como la de los policías que los persiguen. Y no solo en la oscuridad, sino en la determinación. Hay quien ante la vida, decide ir optando por distintos pensamientos, mecanismos, para adaptarse, para sobrevivir, para encajar en el mapa trazado por la sociedad en la que vive. Y hay quien se mantiene en su filosofía, en sus ideas y renuncia a todo lo demás por perseguir lo que considera correcto.

Se podría decir que el primer perfil corresponde al personaje interpretado por Harrelson, el detective Martin Hart, y que el segundo es Cohle. Pero sería simplificar demasiado. La gracia de tener un doble relato, la investigación del crimen que ocurre en 1995 y la investigación policial en 2012, permite seguir a ambos personajes en dos momentos de su vida, ver su evolución, ver sus respectivas luchas, sus respectivas soledades y comprender que nada es blanco o negro. La diferencia quizás radique en que los actos de Hart lo llevan a tener que renunciar a ciertos elementos de su vida. En el caso de Cohle, es él mismo quien renuncia por principio, para poder ser él mismo sin implicar a nadie más.

Otro de los aspectos interesantes de la serie está en el título de la misma. Y es que hace referencia al detective verdadero. Acostumbrados como estamos a las nuevas tecnologías, a esos investigadores infalibles que cuentan con CSIs y programas informáticos de última generación; a esos hackers que pueden encontrar cualquier cosa en cualquier sitio, aquí nos hallamos ante un detective a la antigua usanza. Sin gabardina ni sombrero, pero fumando como carreteros. Y dispuestos a seguir las pistas, a fijarse en cada detalle, a tirar del hilo hasta que todo se rompa; incluso si el que se rompe es él. Y ese detective verdadero es Cohle. Independiente, integro y obsesivo; autodestructivo en muchos sentidos y con una capacidad de saltarse las normas siempre que sea por encontrar la verdad; con una filosofía muy marcada y muy profunda que lo lleva a considerarse por encima. Ese es Cohle. Y son esas características las que le permiten renunciar a todo menos a una cosa: resolver el crimen, atar los hilos sueltos, aunque sean peligrosos, y encontrar a los culpables.

Por si fuera poco, la serie tiene referentes literarios de altura. El Rey Amarillo del que hablan algunos de los personajes, esa imagen, ese misterio que sobrevuela la trama y que, en definitiva, es un monstruo disfrazado de ser humano, es un homenaje a una obra de Robert W. Chambers, El Rey Amarillo, una recopilación de relatos inquietantes y que se sumergen en las profundidades oscuras del ser humano y de lo sobrenatural. En esa obra se hace referencia a una obra imaginaria, del mismo título, que produce locura a quien la lee y que entronca con algunos de los referentes del mundo creado por Lovecraft. ¿Quién da más?

Pues todavía hay más. Y es que los títulos del inicio son extraordinarios. De la mano de la canción Far From Any Road de The Handsome Family, nos adentramos en un viaje por la América que retrata la serie (fábricas, iglesias ambulantes, carreteras solitarias…) para ver retazos de los protagonistas y del fuego que arrasa, tanto la tierra como el alma.

Aquí están los títulos inicio: http://youtu.be/FxXRkqXfhYM

Y para los que tengan curiosidad, una pequeña muestra de la intensidad y la magnífica interpretación de Matthew McConaughey: http://youtu.be/VbcwAPZycGE

En definitiva, una serie extraordinaria.

Inés Macpherson