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En febrero de 2014, la editorial Acantilado publicó El caso de Charles Dexter Ward, de H. P. Lovecraft, una novela corta que muestra el talento y la habilidad de este maestro del terror para crear una atmósfera inquietante, mientras nos arrastra hacia las profundidades más oscuras.

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ARGUMENTO:

Charles Dexter Ward es un joven con una vida normal: vive con sus padres, va a clase, tiene unos intereses intelectuales ávidos de conocimiento… Pero un día, descubre algo que le cambiará la vida. Uno de sus antepasados es nada más y nada menos que Joseph Curwen, un hombre acusado de brujería, y horrores mucho peores, que murió en circunstancias extrañas.
Movido por la curiosidad que lo ha empujado toda su vida a estudiar, conocer, aprender, Charles empieza a investigar sobre la vida de su antepasado y su trabajo. Lo que descubrirá al adentrarse en el misterioso mundo de Joseph Curwen es mucho más grande de lo que pensaba, y mucho más peligroso. Pero también lo serán las consecuencias.

OPINIÓN:

Parece que Lovecraft está de moda. Tras haber sido tratado, por algunos, como un autor menor por pertenecer a la literatura de género de terror, parece que empieza a ser aceptado como el genio que fue y es (sin desmerecer el trabajo extraordinario que lleva haciendo en nuestro país la editorial Valdemar para recopilar la obra de este autor). Señal de ello es que una editorial como Acantilado, conocida por su selecto y cuidado catálogo, en el que no aparecía ningún autor de dicho género hasta ahora, ha decidido publicar El caso de Charles Dexter Ward y En las montañas de la locura. Como siempre, es un placer encontrarse con un libro de esta editorial. Y si además es de uno de los maestros del terror, el placer es todavía mayor.

Escrita con cierto aire detectivesco, donde seguimos la historia a través de anotaciones, diarios o pesquisas de terceros, como ya hicieran autores como Edgar Allan Poe en sus relatos, esta historia se adentra en una de las clásicas debilidades humanas: la curiosidad. Todos sentimos curiosidad ante lo desconocido. Algunos no se atreven a descubrir lo que hay tras la cortina, pero otros sí: ávidos por conocer, desvelan los secretos que el mundo mantiene guardados. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando lo oculto es mucho más horrible de lo que uno esperaba? ¿Y si descorrer la cortina hace que se despierte algo que no podemos controlar, sino que nos controla?

La capacidad que tiene el autor para crear una atmósfera de incertidumbre y tensión, recubierta por un misterio que se adentra en lo sobrenatural a base de pinceladas de horrores que no acabamos de conocer porque siempre los narran segundas personas o testigos que han olvidado o prefieren no recordar, es magnífica. La sensación de estar ante un hecho que el protagonista no puede controlar, porque está predestinado a ello; la extraña certeza de que estamos ante un hombre que ha conseguido hacerle trampas a la muerte, y la duda que sobrevuela la historia de la mano de todos los personajes, que no acaban de comprender, pero intuyen lo que ocurre, hace que El caso de Charles Dexter Ward sea una de esas pequeñas joyas de su época, cuando el terror no se centraba en provocar un susto, sino en generar una sensación constante de inquietud que te hace saber que hay algo más, algo oscuro que se escapa a nuestro conocimiento. Actualmente la ciencia está dando explicaciones a muchos de los misterios sobre los que el ser humano se ha hecho preguntas. Pero ciertas dudas existenciales, ciertos misterios del alma siguen sin resolverse. Y a su vez, siguen vigentes algunos de los anhelos humanos, como la inmortalidad. Hoy en día las personas se cubren con cremas o se operan para parecer más jóvenes, como si eso pudiera vencer las agujas del reloj. En El caso de Charles Dexter Ward, la lucha contra el tiempo es más dura, más provocativa, más peligrosa, más oscura y mágica, y con consecuencias abrumadoras… Pero a pesar de las diferencias, sigue siendo la misma lucha contra el tiempo.

El universo de este genio de Providence es conocido por muchos, por lo que no se sorprenderán ante las criaturas que acechan bajo tierra, ni se extrañarán ante las inscripciones o salmos que se repiten a lo largo de la historia. El terror cósmico, la certeza de que hay algo mucho más grande que nuestra efímera y ridícula existencia humana, era uno de los temas preferidos del autor. Enfrentarse a ese terror, intentar dominarlo, describirlo, acotarlo y, sobre todo, conocerlo, es una tarea no solo difícil, sino suicida en muchos casos. Por algo se dice que «la curiosidad mató al gato». Pero claro, ¿quién no querría descubrir la manera de despertar lo que está dormido para conocer lo que nadie sabe?

El mismo Lovecraft decía que el miedo era la más antigua y universal emoción humana que existe. Probablemente por eso seguiremos leyendo relatos como los suyos. Por eso probablemente seguiremos escribiendo sobre lo oculto, lo que nos inquieta, lo que nos fascina.

INÉS MACPHERSON
FUENTE: Anika entre libros (http://www.anikaentrelibros.com/)