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A finales de 2012, Ediciones B – B de Block publicó, en su colección Sin límites, la novela juvenil El tiempo entre nosotros, de Tamara Ireland Stone, una novela romántica con ciertos toques fantásticos, ya que se adentra en el fascinante mundo de los viajes en el tiempo.

El tiempo entre nosotros

ARGUMENTO

Es 1995. Anna Greene vive en los suburbios de Chicago, va al instituto y tiene un único sueño: viajar. Tiene una familia increíble y unos amigos fantásticos, pero no puede dejar de mirar el mapamundi que cuelga en la pared de su habitación y preguntarse cuándo podrá poner un nuevo alfiler en él para indicar que ha viajado más allá de Chicago.
Todo cambiará el día en que conoce a Bennett Cooper, un joven que llega de San Francisco y que oculta un secreto: puede viajar en el tiempo. De hecho, él procede del 2012 y no debería estar en Chicago y mucho menos en 1995. Pero un desgraciado incidente le ha llevado hasta allí… Y hasta a Anna. Juntos se enfrentarán a los límites del tiempo y del destino para poner a prueba su amor y sus sueños.

OPINIÓN

¿Qué pasaría si pudieras viajar en el tiempo? Es una pregunta que muchos se han hecho. Poder viajar al pasado implica el poder de cambiar los acontecimientos. Pero como la teoría del efecto mariposa apunta, un cambio, por pequeño que sea, puede desencadenar otros mucho mayores y más peligrosos que el que has evitado. Sin embargo, tener un poder como el de viajar en el tiempo y no poder evitar ciertos incidentes parece algo difícil de hacer. Es demasiado tentador. Las consecuencias de jugar con los eventos y el tiempo quedaron muy bien plasmadas en El efecto mariposa (2004), dirigida por Eric Bress y J. Mackye Gruber – quienes también escribieron el guión – y protagonizada por Ashton Kutcher. Esa película narra los intentos de un joven por arreglar el presente cambiando eventos del pasado. Pero cada vez que cambia algo en el pasado y vuelve al presente, éste ha cambiado, y no precisamente a mejor. Siempre hay algo que va mal, porque jugar a ser Dios es peligroso y siempre tiene consecuencias.

Con menos profundidad y menos ejemplos, Tamara Ireland Stone plantea, en su primera novela, el dilema de los viajes en el tiempo, de las consecuencias que pueden tener y de cómo pueden cambiar la vida de las personas. Y como ya hizo también Audrey Niffenegger con la novela La mujer del viajero en el tiempo (que fue adaptada al cine en 2009 por el director Robert Schwentke), la autora también nos explica una historia de amor que contradice las normas del tiempo y el espacio, ya que en una línea temporal normal, sin alteraciones, Anna y Bennett nunca se habrían llegado a conocer, al menos con la misma edad. Eso sí, lo hace con muchos menos saltos temporales, de una forma más lineal, sin cambiar de voz narrativa y con un final menos complejo y duro.

Dejando a un lado las referencias a los libros y películas que preceden temáticamente a esta primera novela de Tamara Ireland Stone, hay que reconocer que El tiempo entre nosotros es una novela fresca y amena, que se lee en un suspiro. La historia de amor avanza entre dudas y secretos hasta llegar al punto más interesante de la novela, donde hay un punto de inflexión. Como en toda novela romántica, la relación es magnífica. Tiene sus altos y sus bajos, pero los dos parecen tener un imán que los empuja a estar juntos. Al igual que en la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer, aunque por motivos muy distintos – aquí Bennett no es un vampiro obsesivo y dominante que controla de manera enfermiza cada acto de Anna para protegerla de todos los males que la rodean y de él mismo –, nos encontramos ante una situación en la que Bennett ha mentido a Anna porque creía que era lo mejor para ella, para protegerla. Por suerte, en este caso, ella se enfada de verdad y recalca que ella es dueña de su vida. Y esa es quizás la esencia de este libro: defender que uno debe decidir qué hacer con su vida, que el amor no puede ser el único camino a tomar para dejar de lado el resto de las cosas que componen una vida. Que nadie puede decidir borrar acontecimientos o conversaciones porque cree que es mejor para el otro. Aunque curiosamente, antes de llegar a esta conclusión, Anna y Bennett deciden actuar en las vidas de dos personas para cambiar una tragedia sin preguntar ni tener en cuenta las consecuencias que tendrá en las vidas de dichas personas, con lo que la teoría se desmonta un poco. Pero a veces hay que equivocarse y descubrir los problemas que pueden conllevar ciertas decisiones, para aprender y hacer las cosas de otra manera. Y eso es lo que hacen Anna y Bennett.

Rodeados de unos personajes secundarios bien definidos aunque un tanto tópicos (el mejor amigo enamorado que lucha por superar la imposibilidad de tener a su mejor amiga como algo más que amiga; las amigas inseparables o el profesor enrollado), Anna y Bennett aprenden que en una relación hace falta algo más que el enamoramiento para que la cosa funcione. Es importante el respeto, no mentirse y permitir que la otra persona tome sus propias decisiones. Que quizás eso lo cambie todo… incluso el futuro. Y sin viajes en el tiempo de por medio.

Escrita únicamente desde la perspectiva de Anna (en el caso de la novela de La mujer del viajero en el tiempo la historia de amor se narra desde la perspectiva de ambos personajes y en diferentes momentos del pasado, presente y futuro), esta novela avanza de forma amena, sin grandes giros argumentales ni sorpresas, pero manteniendo un buen ritmo y una prosa ligera y hábil. El tiempo entre nosotros es, en definitiva, una novela romántica entretenida, fresca que nos habla de la fuerza del amor y de los sueños, que son capaces de traspasar los límites y las normas del tiempo para hacerse posibles.

Inés Macpherson
FUENTE: ANIKA ENTRE LIBROS (http://www.anikaentrelibros.com/)

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