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Hace un año, en enero de 2013, Debolsillo publicó una peculiar obra del fascinante autor portugués António Lobo Antunes, Exhortación a los cocodrilos.

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ARGUMENTO

Exhortación a los cocodrilos se sitúa en una época en la que los “cocodrilos” del título, un grupo terrorista ultraderechista que surgió en Portugal promovido por sectores disconformes con la Revolución de los Claveles, actuó para defender lo que ellos consideraban lo correcto.
Narrado desde el punto de vista de cuatro mujeres relacionadas de distinta manera con estos “cocodrilos”, la novela se adentra en los traumas, las pasiones, las infancias rotas y la inocencia perdida de estas mujeres, para mostrar un cuadro sobre la angustia, la culpa, la violencia y la soledad, salpicado del dolor y la miseria que conlleva el silencio de las emociones guardadas, de los sueños despreciados y las ilusiones vanas que nunca llegaron a buen puerto… En definitiva, un cuadro sobre la condición humana que, en según qué circunstancias, se hunde en el más oscuro de los odios para comprender que, de hecho, todos podemos ser objetos de ese odio y de esa violencia.
Un libro cuya trama hay que desgranar a cada página hasta completar el cuadro expuesto entre sus páginas.

OPINIÓN

Leer una novela de António Lobo Antunes es enfrentarse a un rompecabezas literario. El escritor portugués se adentra en las páginas de su historia con la intención de mostrar al lector un camino a las profundidades de la mente humana, a ese lugar en el que no existen los puntos ni las reflexiones ordenadas, donde los recuerdos, las ideas, los miedos y las acciones discurren de manera desordenada, encadenándose entre ellas y creando una red en la que puedes quedar atrapado si te dejas llevar por ellos. Nunca es fácil adentrarse en la red de palabras que recorren las novelas de Lobo Antunes, y Exhortación a los cocodrilos no es una excepción. Escrita desde las profundidades emocionales y existenciales de cuatro mujeres, esta novela hace que el lector penetre en el horror del odio y las acciones terroristas, pero sin abandonar nunca la cotidianidad de los recuerdos, de la vida y los sueños que cada una de ella albergaba en su interior y que fluyen hacia fuera como una cascada de pasiones y añoranzas.

Para mostrar la complejidad del alma humana, el dolor y la soledad que habita en ellas, el autor escoge a cuatro mujeres muy dispares: Doña Mimi, una sorda ligada al pasado por el recuerdo de su abuela y de la fórmula secreta de la coca-cola, que observa el mundo sin decir nada pero comprendiendo sus sombras; Celina, una mujer obsesionada con el paso del tiempo y con una infancia que cree que le robaron al obligarla a convertirse en mujer; Fátima, una mujer enigmática cuya relación con su Padrino es, como mínimo, compleja; y Simone, una mujer marcada por una enfermedad que la ha convertido en una obesa, cuyo sueño es huir de esa realidad, dejar de ser la otra criada y ser dueña de su vida, si es que en algún momento puede llegar a tener vida.

Todas ellas tienen sueños, anhelos, que se presentan como pequeños e insignificantes a los ojos de los hombres que quieren luchar a lo grande, en una época en la que la revolución, el odio y la patria son demasiado importantes como para soñar con tener una vida propia. Simone quiere regentar un café; Celina quiere volar de nuevo, recuperar a ese Mickey Mouse que una vez le arrancaron. Y Doña Mimi quiere viajar a Galicia para ver las rosas en el mar… Pero ni ella ni ninguna podrá cumplir su sueño, porque el futuro está nublado y cargado de tragedia. La tragedia de las cuatro paredes de un hogar donde se labran explosiones y asesinatos; donde el amor es algo de lo que algún día se habló, pero que no existe; donde la enfermedad, la decrepitud y la muerte están presentes constantemente entre los pensamientos de las mujeres, como un destino ineludible hacia el que avanzan desde hace años.

Desmenuzando con retazos de recuerdos la existencia de estas cuatro mujeres, Lobo Antunes consigue hablar de un período de Portugal sin entrar en detalles y ahondando, sobre todo, en lo que esa violencia y esos actos arrancaron a las personas que los vivieron. La atmósfera cerrada y oscura en la que se mueven los personajes, en la que se habla de comunistas, de las caretas que se les ponían en el sótano para no verles el rostro, de los cables y los detonadores, de las reuniones y a los planes, no necesita de nombres propios o hechos concretos. Con pinceladas de escenas cuya violencia se entrevé de la misma manera que se entrevé el recuerdo de la abuela de Mimi o las burlas en el colegio hacia Simone, el lector es capaz de captar la agonía, el dolor y el estado de alerta y condena en el que vivían las mujeres que ha creado el autor. Porque todas ellas estaban condenadas, incapaces de huir de esa casa con garaje escondida entre pinares.

Además de ser una crónica sobre un momento histórico que marcó el rumbo político de Portugal, Exhortación a los cocodrilos es, ante todo, un retrato psicológico que, sin seguir una exposición lineal y continua, muestra al detalle los entresijos de la memoria de sus protagonistas, sus historias, sus anécdotas, a las que vuelven una y otra vez para así remarcar lo que les duele, lo que añoran, lo que desean y no consiguen y, sobre todo, lo que temen: el deterioro, la muerte, la soledad… la indiferencia. Sin embargo, tanto el fluir desordenado de recuerdos y palabras como la densidad en la que a veces cae el autor pueden llegar a perder al lector en una maraña que, a pesar de estar muy bien tejida, a veces confunde. Y es que la obra de Lobo Antunes es un ejercicio audaz que en ocasiones roza la genialidad y en otras se acerca al caos (ordenado, pero caos al fin y al cabo). ¿Recomendable? Por supuesto. ¿Para todos los públicos? No. Sólo para aquellos que quieran aventurarse en el particular universo literario de este portugués que sigue poblando sus páginas de un estilo vanguardista y sorprendente.

Inés Macpherson
FUENTE: Anika entre Libros (http://www.anikaentrelibros.com/)