Etiquetas

, ,

En octubre de 2012, la editorial Maeva publicó uno de esos libros amables que se pueden leer durante una tarde cualquiera, sentada en el sofá, saboreando un buen café o un chocolate caliente; y digo “sentada”, porque este es uno de esos libros que puede atraer mucho más a las mujeres que a los hombres. Se trata de Las cenas de los martes, de Monika Peetz, uno de esos libros que, sin tener muchas pretensiones, te deja un buen sabor de boca.

las cenas de los martes

ARGUMENTO
Judith, Eva, Estelle, Caroline y Kiki se reúnen cada primer martes de mes en el restaurante Le Jardin. Lo llevan haciendo desde hace años, desde que se conocieron en un curso de francés y entre ellas nació una amistad que las une a pesar de sus diferencias. Pero un martes no aparecen. Y es que el marido de Judith, Arne, ha muerto.
Judith está hundida. Sigue sin desprenderse de las cosas de Arne. Por eso un día, buscando, encuentra el diario de viajes de su marido. En él descubre que Arne no logró realizar su peregrinaje a Lourdes porque la enfermedad ya estaba muy avanzada y no pudo llegar al manantial.
Tras esa lectura, Judith ya sabe qué hacer para despedirse de Arne: realizar el viaje que él no pudo hacer, para estar en paz con él, pero sobre todo consigo misma. Y lo hará acompañada por sus amigas. Juntas iniciarán un camino que las llevará a descubrir aspectos de sí mismas y de las otras compañeras que pondrá a prueba tanto su amistad como su propio camino en la vida.

OPINIÓN
Siempre se ha dicho que hay viajes que transforman a las personas. Y viajes en los que uno puede descubrirse a sí mismo. La posibilidad de estar a solas da tiempo para reflexionar, más si el viaje se hace caminando por una ruta llena de simbología como lo es el Camino de Santiago o la ruta a Lourdes que realizan las cinco amigas de los martes. Movidas por un deseo de acompañar el duelo de Judith, todas ellas se embarcan en un trayecto que pone a prueba la convivencia con los demás, pero también con uno mismo, ya que al tener tanto tiempo para pensar, uno descubre aspectos de su vida que llevaba tiempo negándose. Además, en el caso del viaje que emprenden las cinco amigas de los martes, ellas también descubrirán los secretos y las mentiras que se ocultan bajo esa fachada de perfecta amistad.

Escrito con frescura, esta primera novela de Monika Peetz consigue plasmar en sus cinco personajes algunas de las preocupaciones, dudas y miedos que asolan muchas vidas femeninas. La vida de Judith se ha quedado en stand-by tras la muerte de Arne. La vida de Eva se quedó en stand by mucho antes: en el momento en que se casó y empezó a tener hijos. Sin darse cuenta se había convertido en un ama de casa sin tiempo para hacer nada que no estuviera relacionado con la familia y el hogar. Y luego está Caroline, tan ocupada con su carrera profesional que nunca se ha fijado en el estado en el que se encuentra su matrimonio ni tampoco en lo que oculta tras esa máscara de perfección que se coloca cada mañana. Y también está Kiki, preocupada en hacer malabares entre sus sentimientos y sus sueños profesionales. Y Estelle, el contrapunto a todas ellas: una mujer que lo tiene todo, que vive en el lujo y que, como observadora, sabe el momento exacto en el que puede utilizar el humor para suavizar las aristas que surgen entre ellas.

Más allá del estilo fresco y casual que desprende la novela, hay que remarcar el trabajo de descripción que realiza la autora, austero y acertado, no sólo del paisaje, sino también de las emociones humanas. Sin necesidad de emplear grandes frases o reflexiones profundas, sabe lidiar con un tema tan complejo como es el duelo, el sentimiento que sirve como excusa para el viaje. Pero también con el miedo a dejar a la familia unos días y de no ser imprescindible; el dolor que supone compararse con los demás y salir siempre perdiendo; la incapacidad de pensar en uno mismo o el miedo a seguir los propios instintos. Como si expusiera un pequeño muestrario de las dudas cotidianas que asaltan la vida de las personas, el viaje es el trasfondo para desnudar la vida de estas cinco amigas.

Y aunque Las cenas de los martes podría compararse con series televisivas de éxito protagonizadas por grupos de amigas, como Sexo en Nueva York, lo cierto es que tiene un aire más auténtico y más cercano al común de los mortales y a sus problemas cotidianos. Los personajes creados por Monika Peetz inician el camino a Lourdes como un pequeño peregrinaje en memoria de Arne y para apoyar a Judith. Y acaban comprendiendo que ese camino les ha servido para descubrirse y para destapar las mentiras que se contaban a sí mismas y a los demás. Una manera como otra cualquiera de poner a prueba la amistad. Porque de esto también habla este libro: de los límites de la amistad, de cuál es la línea que no debes cruzar si quieres mantener el grupo unido.

Los temas que trata Monika Peetz en esta primera novela son propensos a caer en tópicos. Y aunque tal vez no haya innovado nada al respecto, lo que sí ha hecho es crear un equilibrio entre las reflexiones y el humor, personificado en Estelle y sus situaciones y comentarios, jocosos y, a veces, absurdos, como el momento en que se suben a un camión con ovejas y uno de los animales intenta comerse la ropa de marca que ha comprado especialmente para el peregrinaje.

Para conseguir ese equilibrio, la autora va cambiando de narrador, permitiendo que el lector vea el viaje desde distintas perspectivas, con distinto tono y distintas preocupaciones. Desplazando la atención de una amiga a la otra, se consigue una ligereza amable que hace que este libro sea entretenido y fácil de leer.

Amena y divertida, esta novela es uno de esos libros que una puede saborear una tarde cualquiera en la que se tengan ganas de pasar el rato en compañía de cinco mujeres inquietas y ansiosas por recuperar lo que un día soñaron que sería su vida.

Inés Macpherson
FUENTE: ANIKA ENTRE LIBROS (http://www.anikaentrelibros.com/)

Anuncios