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Cuando apareció en octubre de 2012 la edición en castellano de Miss Peregrine’s Home for Peculiar Children, de Ransom Riggs (Editorial Noguer), tuve ganas de comprármelo. Pero como siempre ocurre en estos casos, tenía tantos libros pendientes de lectura, que lo dejé pasar. Después descubrí que se estaba comentando la posibilidad de que Tim Burton llevara el libro a la gran pantalla, y decidí que si a Burton le había llamado la atención, algo peculiar debería tener la historia, valga la redundancia. Así que me agencié un ejemplar y a leer. Una vez terminada la lectura, debo decir que comprendo que se haya sentido atraído por la atmósfera de la novela y por alguno de esos personajes “peculiares”. Es una de esas historias que precisamente el creador de Eduardo Manostijeras o Big Fish puede llevar a la gran pantalla, aunque espero que tenga en mente esas dos obras maestras y no el desastre de Sombras tenebrosas. Pero eso ya es otra historia.

miss peregrine

ARGUMENTO

Al abuelo de Jacob le gustaba explicar historias a su nieto. Cuanto éste era pequeño, escuchaba con avidez los relatos del pasado de su abuelo, cómo vivió en una casa para niños especiales, en una isla maravillosa en la que siempre hacía buen tiempo; cómo todos sus compañeros de infancia tenían alguna que otra peculiaridad, un don especial; y cómo se fue de ese maravilloso hogar para luchar contra los monstruos que querían acabar con ellos. Para ilustrar sus relatos, el abuelo de Jacob enseñaba a su nieto un montón de fotos extrañas, que resultaban fascinantes para la mente de un niño de cinco o seis años, pero que poco a poco fueron dejando de interesarle. Es más, Jacob llegó a la conclusión de que todas esas historias eran inventadas y que su abuelo le estaba tomando el pelo. Dejó de creer en él y en sus cuentos.
Con dieciséis años, Jacob casi ha olvidado esas historias. Las escucha de vez en cuando, sobre todo cuando el abuelo tiene alguno de sus ataques. Está perdiendo la cabeza, se olvida de las cosas y parece que ahora es él quien cree que esas historias son reales. Pero, ¿y si lo son?
La trágica y violenta muerte del abuelo hace que Jacob empiece a tener pesadillas. Puede ver a la perfección el rostro de uno de esos monstruos de los que tanto le hablaba el abuelo cuando era joven. ¿Y si no son imaginaciones suyas? ¿Y si realmente había un monstruo cerca del cadáver de su abuelo? ¿Y sus últimas palabras antes de morir, qué significaban?
Jacob deberá emprender un viaje para descubrir quién era su abuelo, pero sobre todo para descubrir quién es él y cuál es la verdadera historia de su familia.

OPINIÓN

Es difícil llegar a un veredicto con esta novela. La premisa es muy buena, y alguna de las fotografías son realmente inquietantes, estén o no trucadas. La mitad de las escenas terroríficas de las películas son juegos de luces y sombras y música, es decir, manipulación en estado puro, y sin embargo nos acojonan igual, ¿no? Pues lo mismo puede ocurrir con una foto: todo depende de lo que nosotros queramos creer. Por eso mismo, hay que decir que la novela tiene buen gancho. Pero, por desgracia, parece que tenga dos partes muy diferenciadas, y es precisamente en la segunda parte donde el libro pierde algo de fuerza.

El misterio que se oculta en los relatos del abuelo, el juego entre realidad y ficción inicial, la atmósfera opresiva en la que vive Jacob tras la muerte de su abuelo, sin saber muy bien qué pensar de sí mismo y de su salud mental, o la llegada a esa misteriosa isla de Gales, cubierta por una espesa niebla y con un ambiente inquietante en cada esquina, que culmina en la aparición fantasmagórica del supuesto hogar de Miss Peregrine para huérfanos, son algunos de los ingredientes que hacen que uno siga leyendo sin poder soltar el libro. El mero hecho de estar en una isla desconocida, rodeada de gente extraña, es una gran manera de poner al lector en alerta. Y si a eso le añadimos las descripciones minuciosas de la casa de Miss Peregrine, con toques de oscuridad casi macabra, uno espera estar a punto de adentrarse en una historia de fantasmas. Pero no es así. Y para mí es en ese momento donde la historia pierde fuelle, pierde misterio. No es que no sea buena, pero es menos oscura y misteriosa de lo que me esperaba.

Uno de los motivos por los que esa segunda parte de la novela (es una sensación que tengo yo, no es que la historia esté dividida en dos) puede deberse a que los personajes con los que se encuentra Jacob son un poquito planos y previsibles. Todo lo que él recibe como una sorpresa, no lo es tanto para el lector, pues era de esperar todo lo que se le va revelando a Jacob a medida que pasan los días. Quizás lo más inquietante de esta parte sean los monstruos de los que tanto había hablado Abe, el abuelo de Jacob. Pero se les saca poco partido y, llegada la parte final de la novela, la resolución es demasiado rápida. Aunque deja muchas puertas abiertas para una segunda parte.

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares es una de esas novelas pensadas tanto para público juvenil como adulto, con dosis de misterio y fantasía que podrían haber llegado un poco más lejos y con personajes – exceptuando a Jacob quien, sobre todo al principio, es un cúmulo de nervios y preguntas y dudas fascinante – que se quedan en la superficie. Es una lectura entretenida, con grandes muestras del dominio de la descripción, personajes extraños de los que sólo conocemos sus dones, no su historia, y una trama que empieza muy bien, pero que, en cierto momento, se queda a medias.