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A finales de los años 60, en un pequeño bar de Detroit, dos productores se quedaron fascinados por las letras y la voz de un desconocido cantante: Sixto Rodríguez. Tras este descubrimiento, Rodríguez grabó dos discos que, según los productores, debían ser un éxito, pero no fue así, y el artista desapareció en la oscuridad. De hecho, se perdió en el olvido en Estados Unidos, y hubiese caído en el olvido definitivo si un vinilo no hubiese llegado a la Sudáfrica del Apartheid, donde, a través de grabaciones piratas, sus canciones llegaron a todo el país, convirtiéndolo en un fenómeno y, sobre todo, en inspiración e icono de la libertad y la lucha contra el “establishment”. Pero, ¿quién era realmente Sixto Rodríguez? ¿Y por qué desapareció? ¿Qué le ocurrió?

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Estas son las preguntas que Searching for Sugar Man intenta responder de la mano de dos fans sudafricanos que decidieron descubrir la verdad sobre Sixto Rodríguez. No desvelaremos el resto del documental, pues es mejor ir de la mano de estos incansables detectives enamorados de la música de Rodríguez para descubrir la verdad y, de paso, ir descubriendo algunas de las canciones de este músico desconocido para mí, pero que tiene una extraña magia. Y si no, escuchad la canción que le da título al documental:

Este documental y su director, Malik Bendjelloul, ha ganado recientemente el Oscar al mejor documental. Y con razón. Se trata de un documental fresco, inspirador, realizado con un ritmo relajado y elegante, que va desgranando los pequeños secretos que envolvían la misteriosa figura de Rodríguez y la desconocida ciudad de Detroit, así como los entresijos de la industria musical que le tocó vivir a este cantante.

En una época donde la crisis golpea con fuerza, donde se ve que el sistema político y económico tienen muy pocas superficies limpias en las que sustentarse (por no decir ninguna, pues ya lo han manchado y envenenado casi todo), un documental como este es un pequeño rayo de luz por diversas razones. Por un lado, está lleno de luz, de creatividad, de arte, de crítica, de emotividad (que no drama) y de sinceridad, tanto visual como vital. Por otro lado, descubrimos la belleza que un hombre supo encontrar en la gris y pobre Detroit (una ciudad que se nos muestra llena de problemas y pobreza), la voz que le supo dar a la realidad a la que todo el mundo le daba la espalda, y la importancia que tiene la resistencia y la dignidad en momentos difíciles. De la mano de la revolución que supuso Rodríguez en Sudáfrica, descubrimos la importancia que puede llegar a tener una canción para cambiar la manera de ver y de pensar de las personas. El arte siempre tuvo algo de revolucionario, y las canciones de Sixto Rodríguez tuvieron ese efecto.

Gracias a este documental, muchos descubrimos a un cantante completamente desconocido para nosotros y una ciudad que casi parece un fantasma en el mapa de las grandes ciudades de Estados Unidos (Rodríguez nació en Detroit, capital del motor, cuna de fábricas y de humildes proletarios estadounidenses y con una economía en tremenda recesión desde los años setenta).

Hay películas que uno no se creería si no le dijeran que son una historia real. Es el caso de Searching for Sugar Man, un pedazo de realidad y de canciones que nos demuestra que hay muchas maneras de vivir, de amar la vida y a uno mismo, y que la dignidad y la capacidad de ser uno mismo son muy importantes, más allá de las circunstancias que a uno le hayan tocado vivir.

“Porque he perdido mi trabajo / dos semanas antes de navidad / y busqué a Jesús en una alcantarilla / y el Papa dijo que ése no era su jodido asunto”. Una canción que contaba la realidad del momento y que cuenta la realidad de muchas personas hoy en día. La desesperación de las voces que nadie escucha y que Sixto Rodríguez convirtió en canción, en himno.

Este es uno de esos documentales que vale la pena ver y disfrutar.

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