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Recientemente galardonada con el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa, Amor, la nueva cinta de Michael Haneke, que ya había sido galardonada con la Palma de Oro del Festival de Cannes 2012 y con los premios de la Academia de Cine Europeo, es una película que muestra una realidad desde la ternura y la intimidad, sin escatimar ningún detalle de lo que supone la vejez, la enfermedad y la degradación que ésta implica, pero tampoco de lo que supone el amor. Porque de eso trata la película, de lo que uno es capaz de hacer por la persona amada, de hasta dónde puede uno aguantar. En palabras del mismo director, “quise hablar del fin del amor, del modo en que se reacciona ante el sufrimiento unido a la pérdida de una persona amada. […] Las personas de 30 años hablan del amor que nace, y yo, del amor que se acaba” (Le Film Français – Anthony Bobeau).

amour

ARGUMENTO

George y Anne son dos octogenarios, dos profesores de música jubilados con gran cultura y una relación que desprende ternura. Su hija, como ellos, también se dedica a la música, pero vive fuera de Francia con su familia y los visita en contadas ocasiones.
Un día, Anne sufre un ataque. Tras volver del hospital, un lado de su cuerpo ha quedado paralizado. George tendrá que ayudarla en todo su día a día. Con amor y ternura decide quedarse junto a su mujer, acompañarla en la enfermedad. Una enfermedad que pondrá a prueba su amor.

OPINIÓN

Interpretada con maestría por Jean-Louis Trintignant (impecable como marido amante que lucha contra algo contra lo que no se puede luchar) y Emmanuelle Riva (extraordinaria en cada una de las fases de la enfermedad degenerativa que padece), la historia de estos dos ancianos conmueve y emociona hasta la médula. Y lo hace porque no se calla, porque no esconde, porque destapa la realidad. Esa realidad de la que nuestra sociedad huye haciéndose liftings, poniéndose bótox, como si las cremas antiarrugas pudieran realmente parar lo que es imparable: el paso del tiempo, la vida misma, que pasa y en algún momento se acaba. Nuestra sociedad tiende a dar la espalda al anciano, más si está enfermo, porque es un espejo en el que nadie se quiere mirar, una realidad de la que se quiere huir, aunque es la única de la que no se puede escapar. Haneke, como siempre, sabe ponernos un espejo incómodo delante para que nos miremos y nos veamos el alma. Si en su anterior film, La cinta blanca, nos mostraba los peligros de la intransigencia, del odio y el desprecio y de la doble moral, en Amor, nos muestra la ternura, la verdadera ternura, la que destila un amor pausado, paciente y capaz de comprender los deseos del otro incluso cuando se dicen en silencio; un amor que permanece hasta que ya no puede más.

Conmovedora, desgarradora, abrumadora y extraordinaria, Amor te deja clavado en el asiento cuando llega a los títulos de crédito porque estás todavía asumiendo lo que has visto, esa ventana a la realidad. Nos muestra la ternura, la vida y la muerte unidas en una cinta que es visualmente impecable.Sin salir de los pasillos y las habitaciones logra transmitir una sensación de hogar y a su vez, en cierta manera, de prisión de la que no puedes salir porque te ata un sentimiento al que no puedes traicionar, una persona que te necesita y a la que necesitas y no puedes soltar. Con imagenes que dicen mucho más de lo que muestran – como la historia con la paloma que se cuela en casa y a la que George libera – Haneke realiza una película sobre el ser humano, sobre su grandeza y su fragilidad, sobre la belleza de la ternura y el dolor de la pérdida, de la degradación en la que podemos caer; una película que, a pesar del dolor que muestra, destila calidez, humanidad. En definitiva, una película que duele y que traspasa por el realismo que transmite, por la verdad que narra y por el amor que uno ve en Anne y George.

INES MACPHERSON

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