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En abril, Anagrama publicó una recopilación de relatos de Bernhard Schlink: Mentiras de verano. Una pequeña recopilación de ventanas para observar al hombre y las mentiras que fabrican a su alrededor para sobrevivir, para cumplir sus sueños, para no perder lo que tienen… Una pequeña joya literaria.

Argumento

¿Si uno tiene todos los ingredientes para ser feliz, por qué no se consigue la felicidad?, se pregunta uno de los personajes, justo en el momento en que ha decidido probar de nuevo esa receta para obtener la felicidad que sigue sin funcionarle.
¿Por qué aferrarse a la vida pasada cuando una nueva vida se abre camino de la mano de un amor de madurez? ¿Por qué un marido hace todo lo posible por alejar a su mujer del éxito sin reconocer a su vez el terror que alberga en su interior por no haberlo conseguido él también? ¿Puede gastarse el amor y el cariño de la misma manera en que uno pierde la vista o el olfato?
Siete relatos que son ventanas a la vida y a la profundidad del ser humano.

Opinión

Las siete ventanas a las relaciones y los miedos humanos que ofrece Bernhard Schlink en sus Mentiras de verano son un compendio de situaciones tan palpables que conmueven por su capacidad de analizar el alma humana. La vejez y el dolor de mirar atrás y descubrir que nunca quisiste tomar las decisiones que tomaste, pero que ya es demasiado tarde; el miedo al éxito ajeno, a perder lo poco que se tiene por no haberse plantado para decir que la vida propia también es importante; el intento por conocer a un padre hermético encerrado en sí mismo… Pequeños fragmentos de vida condensada en unos relatos que Bernhar Schlink expone con una prosa sobria y elegante.

Las Mentiras de verano que aparecen en estos siete relatos hacen honor a las pequeñas y grandes mentiras que habitan sus páginas. Porque si algo tienen en común los personajes que transitan estas historias es que todos tienen alguna mentira en sus vidas: mienten a sus seres queridos para no hacerles daño, para no perderles, para no defraudarles; o se mienten a sí mismos para no enfrentarse a una realidad que les resulta insoportable. Uno a uno, sus personajes van desgranando sus vidas, sus sueños e ilusiones y se percatan de que la mentira está instalada en sus vidas. Pero, ¿vale la pena decir siempre la verdad? ¿Qué ocurre si vivir en la mentira o ignorando la verdad hace que el día a día sea más sencillo? Probablemente que, tarde o temprano, el castillo se venga abajo y, ya sin paredes, la verdad sea mucho más cruda e hiriente que si uno se hubiera enfrentado desde el principio.

Si tomamos el caso de la mujer mayor que se pregunta cómo es posible que se gaste el cariño, descubrimos poco a poco que rechaza a sus hijos y su afecto porque en realidad rechaza la vida que escogió sin escoger y que la llevó a una relación y a una existencia que nunca la ha hecho ser feliz. ¿Cómo aceptar esa responsabilidad? ¿Cómo saber si otra decisión la hubiera hecho más feliz? Ese gran amigo de la incertidumbre que es el “y si…” planea sobre las cabezas de este y de otros personajes de Bernhard Schlink, provocando que se pregunten, que se cuestionen sus vidas, sus relaciones: si un viaje con el padre con el que nunca se ha hablado podría cambiar o mejorar la relación; si esa intimidad podría hacer que se conocieran mejor… O si huyendo de la ciudad se puede contener la vida para que no se escape, para que no cambie y la farsa perfecta pueda acabar siendo verdad… O si concentrando en un verano todo el cariño que nunca se ha compartido se puede compensar el dolor de la enfermedad y el miedo que ésta provoca…

En las manos de Bernhard Schlink y sus Mentiras de verano se desgrana al ser humano y sus pequeños defectos, sus pequeños miedos a decidir, a errar, a no ser lo que uno quería, a echar las culpas a los demás por los propios fracasos o por las propias inseguridades. A cada página, el alma humana va quedando al descubierto, y el lector puede sentirse identificado o reconocer alguna de las situaciones, alguna de las emociones que palpitan en estos relatos, porque cada una de las historias guarda muchas verdades. Pequeños espejos en los que observar las vidas ajenas y contemplar a su vez la propia. Un arte que Schlink demuestra dominar a la perfección en estas siete joyas literarias que ha creado con equilibrio y sobriedad. Y todo ello con el verano de fondo, esa época del año en que todo es posible y en que muchos buscan un nuevo inicio o una nueva manera de plantarse ante la realidad.

INES MACPHERSON
FUENTE: ANIKA ENTRE LIBROS

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