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Antes de verano, Grijalbo publicó Las horas oscuras, de Juan Francisco Ferrándiz. Se trata de una novela histórica que une monjes y druidas, historia y leyenda en uno de los parajes más mágicos de Europa: Irlanda. Una novela que, una vez te dejas enganchar por ella, no te suelta. No es un Canción de hielo y fuego o El señor de los anillos, pero comparte con ellas esa eterna lucha entre el bien y el mal, y añade un elemento muy interesante: la defensa de los libros y el conocimiento como la única arma contra la ignorancia, el miedo y el odio hacia todo lo que es distinto. ¿Tendrá algo que ver con el Guillermo de Baskerville de Umberto Eco? Sólo hay una manera de saberlo… Leer.

Argumento

Se acerca el año 1000. El fin del milenio se acerca y las leyendas surgen de debajo de las piedras y todas auguran la misma tragedia: el mal se acerca.
Unos años antes, en el año 996, un monje, Brian de Liébana llega a Irlanda con una misión: restaurar el monasterio de San Columbano en el condado de Clare. Nadie comprende por qué quiere recuperar ese lugar, pues San Columbano y su antiguo abad, el venerable Patrick O’Brien, hermano del actual monarca de la región, Cormac, ardió años atrás. Cuenta la leyenda que tras el saqueo y el incendio de los vikingos, un fantasma habita ese lugar.
Pero Brian de Liébana no está interesado en leyendas. Lo mueve el espíritu de San Columbano. Él y otros monjes quieren conservar la sabiduría de los libros, tanto de los saqueos como de un mal mucho mayor que los acecha desde las tinieblas: Vlad Radú y los stigoi.
Apoyado por los druidas, que admiran su pasión por preservar el saber, provenga de dónde provenga, abrumado por la presencia de Dana, una joven a la que salva la vida, y perseguido tanto por los stigoi como por un mal menor pero constante que proviene de la ambición y el odio de Cormac, Brian y los frates de San Columbano deberán luchar contra las supersticiones, el odio y el mal mientras levantan las ruinas del monasterio y de la biblioteca que deberá proteger el saber de este mundo.

Opinión

¿Qué puede ocultar un libro para que el mal más poderoso quiera poseerlo? ¿Las claves para sembrar el mal? ¿O quizás unas imágenes tan poderosas que hasta el más malvado puede sucumbir ante ellas y comprender el bien y unirse a él? Quien quiera descubrirlo deberá adentrarse en las profundidades de la biblioteca que se oculta en la obra de Juan Francisco Ferrándiz.

Las horas oscuras es un libro que contiene muchas historias que el autor sabe hilvanar y tejer hasta que culminan en un punto en común que desvela todos los secretos que se han ido sembrando a lo largo de las páginas. Juan Francisco Ferrándiz consigue desgranar, poco a poco, la madeja de los misterios que oculta el monasterio, y en especial su abad, Brian de Liébana, para narrar la universal historia de la lucha entre el bien y el mal. Lo interesante de la propuesta que hace el autor en este libro es que el bien es complejo, mucho más que el mal, que simplemente busca destruir y vengarse.

El bien que muestra Juan Francisco Ferrándiz tiene muchas caras. La más importante es la del protagonista de esta historia, el abad Brian de Liébana, de quien sabemos poco, muy poco. Simplemente su pasión por los libros, su deseo de proteger y seguir el Espíritu de San Columbano. Pero, ¿por qué? ¿Qué mueve al abad, un hombre que mira con igual pasión o más a la mujer que habita el monasterio? Esa mujer es Dana, una joven con un pasado tortuoso a quien el monje le da la oportunidad de volver a empezar. Y después están los frates: Eber, un moje irlandés, Adelmo, Berenguer, y Michel. Michel encarna en sí mismo las bondades del monje, pero a Dana siempre le produce escalofríos. Es difícil que la figura de Michel, así como la idea de la biblioteca y el monasterio, no recuerden en cierto modo al libro de Umberto Eco, El nombre de la rosa. En estas horas oscuras que explica Ferrándiz también se enfrentan aquellos que luchan por proteger y admirar la sabiduría y aquellos que prefieren ocultarla o destruirla, porque es mejor mantener a los seres humanos bajo la ignorancia.

Es interesante que se trate este tema precisamente en una época en el que la sociedad mira con cierta condescendencia a la cultura y a las humanidades, como si se tratara de algo secundario en la vida. Los monjes de Ferrándiz serían capaces de sacrificar sus vidas por proteger esos libros que guarda su biblioteca, y disfrutan al contemplar las obras clásicas y paganas de la misma manera que admiran la belleza de un códice cristiano.

Este es otro tema interesante, pues los monjes, aunque cristianos, no desprecian a los que no piensan como ellos, sino que los aceptan e incluso los defienden. Brian de Liébana se compromete a cuidar los textos celtas y druídicos, a pesar de ser paganos, y en un momento de la obra, el monasterio acoge a un aprendiz musulmán. Una muestra más que aquellos que aprecian el pensamiento y aprenden a utilizarlo son capaces de ver más allá de las diferencias y contemplar lo que nos une a todos.

Las horas oscuras es una obra de trazado complejo, del que surgen historias que se bifurcan y vuelven a su centro de manera que el lector debe estar atento a todos los detalles. ¿Quién es el abad y por qué al descubrirlo el rey Cormac se siente tan turbado? ¿Qué le ocurrió realmente al antiguo abad Patrick O’Brien? ¿Es realmente su fantasma el que vaga por el monasterio, o se trata de un monje de carne y hueso? ¿Qué escritos oculta Brian en el interior de la virgen y por qué? Y lo más intrigante, ¿cómo es posible que un extranjero tenga unos rasgos tan irlandeses?

Un capítulo aparte merece el personaje de Vlad Radú y los stigoi. Envueltos en un aura de lóbrego misterio, aparecen y desaparecen a su antojo, utilizan técnicas desconocidas para hacer que la gente sucumba a sus encantos malignos… Aunque de carne y hueso, hay ciertos momentos que recuerdan a los nazgul de El señor de los anillos, aquellos nueve reyes corrompidos por las ansias de poder y el mal. En el caso de los stigoi, otro mal los corrompe… ¿o son ellos los que transmiten el mal que corrompe al resto?

Escrita de forma amena, Las horas oscuras muestra una pasión por Irlanda, por sus leyendas, por los libros y por los misterios; pero también por la arquitectura y las obras clásicas. Aquellos que han visto el “Book of Kells”, comprenden la leyenda que dice que hay libros que parecen dibujados por ángeles, así que no es de extrañar que los stigoi quieran destruir algo que podría haber sido creado por ángeles.

Las horas oscuras emplea una prosa elaborada, aunque sencilla y crea unas imágenes muy visuales que permiten dibujarse en la mente el monasterio, el interior de la biblioteca y a cada uno de los monjes que habitan sus paredes. Una buena manera de descubrir y aprender a apreciar aquellas personas que cuidan de la cultura y también para comprender que las horas oscuras siempre vienen de la mano de aquellos que quieren destruir el conocimiento, que quieren despreciar todo aquello que es diferente y sumir a la humanidad en la oscuridad de la ignorancia y el desprecio.

INES MACPHERSON
FUENTE: ANIKA ENTRE LIBROS

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