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Christopher Nolan lo ha vuelto a hacer. Tras sorprender con un thriller que jugaba con el mundo de los sueños, vuelve a recuperar la figura de Batman para cerrar la trilogía que empezó en 2005 con Batman Begins, y lo hace con muy buena nota.

Si en su primera entrega de Batman Nolan intentaba desmenuzar los motivos que mueven a Bruce Wayne a convertirse en el hombre murciélago, mostrando su deambular por la sombra, su deseo de desaparecer y de comprender la mente humana – en especial la de los criminales –, en esta nueva entrega volvemos a encontrarnos con ese afán por convertirse en fantasma hasta desaparecer de la vida de Gotham tanto en la figura de Batman como en la de Bruce Wayne. La soledad a la que se entrega, tras haberse convertido en el caballero oscuro al que toda la policía de la ciudad de Gotham persigue, lo transforma en la sombra de sí mismo. Encerrado, sin una razón concreta por la que vivir, a parte de Alfred, que lo sostiene como siempre ha hecho, se va marchitando lentamente en una gran mansión que podría ser el mausoleo de la figura que Wayne fue una vez, y del mismo Wayne.

Los anteriores Batman, sobre todo el creado por Tim Burton, tenían un aire oscuro, pero carecían de una profundidad tan inquietante como la que nos ofrece el Batman de Nolan. Se enamoraban, luchaban, pero no se enfrentaban a sí mismos. Christopher Nolan se adentra en la complejidad de la mente de Bruce Wayne, que es lo mismo que hacerlo en la de Batman, porque si uno puede luchar, el otro también; pero si uno se rinde el otro no podrá resurgir.

La capacidad de sacrificio, de autosuperación y su capacidad para combatir el propio miedo que expone Nolan en sus películas humanizan a Batman hasta atreverse a mostrar sus debilidades. Porque Nolan no muestra a un superhéroe; muestra a un hombre, con sus fortalezas, sus miserias y sus límites. Porque incluso Batman tiene límites. En la primera entrega veíamos como Bruce Wayne luchaba contra sus fantasmas y se convertía en una imagen que producía miedo; sin embargo, en The Dark Knight Rises, Batman ha perdido esa imagen que desprendía para causar terror en sus adversarios y se acerca más a una imagen de esperanza para los ciudadanos. ¿Su silencio ha borrado la fuerza que tenía o es simplemente que el mal ha evolucionado a otro nivel?

La figura del villano de esta entrega no llega a la extraordinaria complejidad del Jocker que interpretó Heath Ledger, pero no por ello es menos interesante. La corpulencia de Bane contrasta con el deseo de caos que desprendía el Jocker; no juega con la mente humana porque la quiere erradicar. Bane no quiere poner a prueba la moralidad de los habitantes de Gotham. Ya los ha juzgado de antemano. El miedo que provoca Bane es como un acertijo: si abres la puerta A, morirás rápido; si abres la B, morirás lentamente. Da igual lo que hagas. El resultado será el mismo. ¿Cuál escoges? Por suerte para Gotham, Batman es capaz de resurgir de las cenizas, incluso de las cenizas del infierno al que es enviado para sufrir viendo la destrucción de su querida ciudad y la muerte de sus ciudadanos. Porque si el Jocker quería caos, Bane quiere hacer sufrir. Él sufrió y sobrevivió, pero sabe que la mayoría no son como él, así que…
La imagen del resurgimiento de Batman/Bruce Wayne es un momento casi épico de la película. Porque no es a Batman a quien vemos resurgir, sino a Bruce Wayne, de nuevo capaz de representar la imagen del hombre murciélago hasta sus últimas consecuencias.

Pero más allá del dueto Batman-Bane, hay otros personajes interesantes en The Dark Knight Rises. A parte del comisario Gordon (entrañable y a veces temerario Gary Oldman) y los incondicionales Alfred y Lucius Fox, encontramos a una Catwoman curiosa (interpretada por Anne Hathaway), que no tiene la sensualidad que le otorgó al personaje Michelle Pfeiffer, pero que también resulta más humana y más directa que la versión de Burton. Nolan no nos muestra a una mujer que resurge de los muertos y que se aficiona a los gatos, sino que nos muestra a una mujer que lucha por sobrevivir de forma poco ortodoxa y que sabe lucir el cuero tan bien como Batman. La otra mujer que encontramos en el film es Marion Cottillard, una enigmática mujer que quiere ayudar a industrias Wayne a no caer en picado. Y el policía John Blake (Josheph Gordon-Levitt), que poco a poco nos enseñará que es algo más de lo que aparenta.

Esta última entrega de Batman nos muestra la fragilidad de nuestro sistema de vida, de nuestra sociedad de la información, de la banca y de la bolsa, pero sobre todo muestra la fragilidad del ser humano, su vulnerabilidad a la vez que nos dice que se puede resurgir de la oscuridad, de las cenizas, del pozo al que uno puede caer. Un buen broche final para esta particular revisitación del personaje de Batman en la que Nolan ha querido mostrar las luces y las sombras de un hombre que, a pesar de ser un símbolo y un icono, sigue siendo hombre.