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Cuando leí el argumento de La sombra de los otros (Shelter en versión original), dirigida por Mans Marlind y Bjorn Stein y protagonizada por Julianne Moore y Jonathan Rhys Meyers, senti curiosidad. Por un lado, el actor en cuestión tiene una mirada inquietante que parecía que ni pintada para el papel y, además, parecía una mezcla de géneros curiosa, con un aire a thirller psicológico que se adentraba en las profundidades del mal.

Sin embargo, recuerda más a una mezcla mal conseguida de otras peliculas que le dan mil vueltas. El ritmo está conseguido y la atmósfera tenembrosa y enigmática se consigue, al menos a ratos. El problema es cuando la trama va avanzando y uno ya ve por dónde van los tiros. Tal vez no aciertes en todas las suposiciones, pero no hay ningún giro inesperado que te haga pensar que estás ante una cinta original.

El problema es que, y aviso que quizás esto puede ser un pequeño spoiler para aquellos que quieran verla, a pesar de no utilizar el mismo mecanismo, la cinta recuerda demasiado a Fallen, protagonizada por Denzel Washington. En la cinta de Gregory Hoblit el espectador sabía desde un buen principio a lo que se enfrentaba (un demonio capaz de saltar de un cuerpo muerto a uno vivo en pocos segundos) pero eso no le restaba emoción al thriller ni al final. En cambio, en La sombra de los otros, aunque uno no sabe a lo que se enfrenta hasta el final, la tensión no se mantiene durante todo el film.

A su favor debo decir que ambos actores no lo hacen mal. Rhys Meyers consigue transmitir esa frialdad inquietante y terrorífica que tan bien ha demostrado en otras ocasiones y Julianne Moore parece algo más activa que en otras cintas. ¿Recomendable? Es una manera de pasar una tarde entretenida, pero no es una película que deje huella.