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Aunque no he leído las anteriores entregas de “Crónicas de la Prehistoria” he de decir que este quinto volumen titulado El juramento de Torak me ha despertado la curiosidad. Publicado por Ediciones Salamandra en 2009, es una obra sencilla pero entretenida que muestra un mundo prehistórico quizás menos elaborado que la saga del Oso Cavernario, pero igualmente interesante.

ARGUMENTO

En un mundo lleno de peligros, los parientes y amigos deben protegerse. Por eso, cuando Torak descubre que Bale ha muerto durante una guardia que debrían haber hecho juntos pero que él decidió saltarse, se siente culpable. Consciente de quién ha sido el asesino de su pariente y seguro de que la única manera de conseguir que el espíritu de Bale descanse es vengar su muerte, Torak decide emprender su búsqueda y adentrarse en el Bosque Profundo junto a Renn y Lobo.
¿Podrá conseguir dar caza al homicida antes de que éste perprete un crimen mucho mayor contra todo el Bosque? ¿O el Espríritu del Mundo se alejará para siempre de la tierra?
Esta es la quinta entrega de la saga de aventuras prehistóricas de las que ya se han publicado: Hermano Lobo, El Clan de la Foca, El Devorador de Almas y La hechicera.

OPINIÓN

El juramento de Torak es un libro al puro estilo de las aventuras de toda la vida. Tiene su historia de amor subyacente pero no resuelta, un enemigo al que perseguir, un mundo desconocido lleno de peligros… Pero tiene algo más. Muestra la esencia humana y nos dice que, a pesar de haber evolucionado desde esa época prehistórica, la esencia sigue siendo la misma: unos cuantos que desean el poder y dominarlo todo; otros cuantos que prefieren obeceder y no pensar; y otros cuantos que intentan ser fieles a sus valores.

Sin embargo, no son los elementos de aventura, lucha y amor lo que más llama la atención de este libro. Es el sentimiento de culpa que corre por todas sus páginas. Torak se culpa de todo: de la muerte de su pariente, de las heridas de Fin-Kedinn, de las trampas que no sabe ver, de fallar a sus amigos… Y como culpable que se siente, decide responder por esas faltas. Curioso que, a estas alturas de la vida, sea en la ficción donde los protagonistas asuman las responsabilidades de actos que ni siquiera ellos han comentido y, sin embargo, en la vida real, los verdaderos responsables de actos con consecuencias mucho más reales no sean capaces ni tan siquiera de reconocer sus fallos. Será que es cierto que la ficción nos permite crear personajes que hacen lo que las personas reales no pueden hacer.

Esta quinta entrega de Michelle Paver es un libro entretenido que se puede leer a pesar de no haber leído los anteriores y que está escrito con un ritmo ágil y dinámico que puede gustar al lector joven al que va indicado.

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