Etiquetas

, ,

En marzo salió una nueva traducción al castellano de una de las grandes obras de la literatura catalana: Las voces del Pamano (“Les veus del Pamano” en catalán), de Jaume Cabré. De la misma manera que una película en versión original tiene unos matices que pueden perderse al ser doblada, puede ocurrir lo mismo al traducir una novela. Por eso mismo, de la misma manera que se recomienda ver una película en versión original o leer un libro en inglés si se entiende, también es recomendable, para aquellos que lean catalán, acercarse a esta novela en el idioma original en el que Cabré la escribió. Sin embargo, para aquellos que la prefieran en castellano, esta es una opción inmejorable de adentrarse en una novela excelente que abre las puertas a un pedazo de la historia más reciente de nuestro país.

ARGUMENTO

Separadas por unas décadas, las vidas de Oriol Fontelles y Tina Bros se cruzan por una casualidad del destino. Antes de que se destruya la escuela en la que trabajó Oriol Fontelles, Tina encuentra, tras la pizarra de una de las clases, una caja de puros llena de cuadernos en los que el maestro desgranó su vida en el pueblo para que su hija, a la que no conoció, pueda saber la verdad de su historia. Mezclada con sus vivencias actuales, Tina irá desgranando los acontecimientos que rodearon la vida y la muerte del maestro de Torena.
En los años 40, en un pueblo de los Pirineos catalanes, Torena, la vida del maestro está vigilada por el alcalde, Valentí Targa, falangista convencido y asesino comprometido, pero también por el resto del pueblo, que lo observa con desconfianza. Quizás su remanso de paz es las visitas a la señora Elisenda Vilabrú, de la que está pintando un retrato. Una señora que oculta, tras una belleza abrumadora, una sed de venganza y de dominio absoluto que no dejará ningún cabo suelto a su paso, aunque eso signifique mentir, manipular e incluso matar.
A través de los testimonios del maestro y de otros personajes que van apareciendo, esta historia se adentra en la vida de los héroes silenciosos, en la capacidad de mentir y tergiversar los acontecimientos para que la verdad se olvide… Porque la victoria no consiste únicamente en someter a los vencidos, sino en cambiar la realidad, en borrarles los recuerdos y conseguir que crean que la nueva historia que se les cuenta es real.

OPINIÓN

Esta nueva traducción que Destino publica destila una riqueza literaria, una destreza para pintar el paisaje interno de los seres humanos y una capacidad para atrapar del lector que demuestra, una vez más, por qué esta obra se ha traducido a tantos idiomas y ha seducido a tantos lectores.

Escrita con extrema lucidez, construyendo puentes temporales y narrativos entre acontecimientos y personajes diversos para conseguir una sensación de tiempo y narración continua, la trama de Las voces del Pamano discurre como el río al que hace referencia el título de la novela: hablando sólo para aquellos que quieren oír, para aquellos que están dispuestos a abrir la caja de puros que se esconde tras la pizarra y leer los cuadernos del maestro, para así descubrir una parte de la historia que se quiso ocultar. Y es que la memoria histórica sigue siendo, hoy en día, un tema difícil de tratar, espinoso y molesto, sobre el que muchos preferirían correr un tupido velo. Pero el pasado existe, por mucho que se calle. La novela de Cabré consigue utilizar la ficción, precisamente, para mostrar cómo se puede tergiversar la historia, cómo se puede reinventar los sucesos a conveniencia de los intereses de los más poderosos, pero a su vez muestra cómo es posible luchar para salvar la memoria, aunque la verdad sólo llegue a unos cuantos…

Cuando el lector se adentra en las páginas de Las voces del Pamano descubre un entramado perfecto de personajes, acontecimientos y narradores. De la misma manera que una de las excelencias de la trilogía de Stieg Larsson es la riqueza y profundidad de cada uno de los personajes que aparecen en la trama y el importante papel que juega cada uno de ellos, lo mismo ocurre en la novela de Cabré. La historia de amor, dolor, pasión, odio y venganza que acontece en el pasado no tiene únicamente dos protagonistas, sino que todos los que van apareciendo a lo largo de la narración están relacionados de una manera u otra con dichos protagonistas. Hay una extensa red de personas implicadas e interesadas que están allí por una buena razón, una que podremos ir descubriendo a medida que el autor va desgranando, con precisión de relojero, cada uno de los puntos clave de la trama.

Estamos ante una novela sobre la posguerra española que sabe mostrar los entresijos del poder y la longitud que pueden alcanzar sus tentáculos. La que mejor ilustra esta capacidad en la novela es la figura de la señora Elisenda Vilabrú, quien es consciente del poder que tiene el dinero y lo utiliza a su antojo para conseguir todo lo que desea. Incluso cuando todo parece estar perdido, lo consiguen, porque el poder y el dinero no sólo saben comprar, sino que saben anticiparse: por eso siempre consiguen arrimarse al siguiente poder, sea cuál sea. Porque, a veces, estar arriba es más importante que ser fiel a uno mismo.

Por otro lado, también estamos ante una novela que nos habla de la cobardía, del miedo que se transforma en rabia, del honor y el compromiso, de las promesas y la venganza. Una novela que abarca las luces y las sombras de los seres humanos que, en épocas oscuras, son capaces de lo mejor y de lo peor por salvarse o por salvar a los que aman.

De la mano de Tina, una maestra cuya vida está viniéndose abajo por segundo y que quizás por eso se vuelca en cuerpo y alma para revelar la verdadera identidad de Oriol Fontelles, iremos descubriendo nuevos trazos del cuadro que Cabré pinta; un cuadro lleno de matices en el que el autor irá mostrando pedazos de verdad, retales de vidas. Sin embargo, a veces la verdad no es suficiente y por mucho que las lápidas de los Serrallac intenten cambiar la historia, la mano del poder puede incluso borrar la silenciosa verdad de las piedras.

Una excelente novela que remueve el pasado y la memoria histórica para sumergirse en las pasiones humanas.

INES MACPHERSON
FUENTE: ANIKA ENTRE LIBROS