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Hace unas semanas me leí una nueva apuesta juvenil de Ediciones B. Se trata de Bajo el cielo eterno de Veronica Rossi.

ARGUMENTO

En Ensoñación, Aria ha perdido comunicación con su madre, que está investigando en otra ciudad-cápsula llamada Alegría. Aprovechando un problema en una de las cúpulas de servicio, ella y unos amigos consiguen salir de Ensoñación y desconectar sus Smarteyes para que nadie sepa dónde están. Aria planea hablar a solas con Soren, el hijo de uno de los Cónsules, para sonsacarle información sobre lo ocurrido en Alegría. Sin embargo, algo ocurre mientras están en la cúpula de servicio; algo que cambiará la vida de Aria para siempre.
Desterrada del único mundo que ha conocido, Aria se ve abandonada en el mundo exterior, “la Tienda de la Muerte”, donde hay mil maneras de morir, entre las que se encuentra ser devorada por los Salvajes. Sin embargo, a medida que avanza su camino, Aria descubrirá que no todos los Salvajes son como le han dicho. De hecho, descubrirá que hay un mundo más allá de los Reinos virtuales, un mundo real, en el que, poco a poco, ella también empezará a ser real. ¿Quieres acompañarla?

OPINIÓN

¿Qué es mejor: ser feliz en un mundo virtual donde incluso nuestras emociones son irreales, o tener que luchar en un mundo real, donde lo que sentimos también lo es? Esta es una pregunta que Aria, la protagonista de esta trepidante novela titulada Bajo el cielo eterno, nunca se había planteado, básicamente porque el mundo exterior para ella era un lugar terrorífico, repleto de monstruos y leyendas oscuras que impiden que cualquier incauto quiera poner los pies en él. Sin embargo, Aria se verá obligada a pisarlo, a vivir en ese mundo exterior que es mucho más real que sus Reinos virtuales, y que le deparará más sorpresas de las que nunca pudo imaginar.

El universo distópico que Veronica Rossi ha creado en Bajo el cielo eterno desprende ciertos aires conocidos de otras novelas que juegan con la distopía, como la trilogía de Scott Westerfeld, Uglies (publicada en España por Montena bajo el título Traición). En el caso de Westerfeld, un desastre asoló la Tierra y la dividió en el mundo de los guapos y perfectos, y el de los “outsiders”, es decir, aquellos que habían decidido huir de las operaciones que provocaban que cada día fueras más guapo y a su vez menos humano. En el caso de Veronica Rossi, sabemos que las tormentas de éter son las causantes de que algunos humanos se hayan refugiado en las ciudades-cápsulas, aunque no todos. Más allá de esas paredes protectoras, viven seres humanos convertidos en monstruos por mutaciones, caníbales y cosas peores. O al menos eso les han hecho creer a los habitantes de Ensoñación ya que, cuando aparece el Salvaje, Perry, uno se da cuenta de que es de todo menos monstruoso.

Narrado desde dos puntos de vista distintos, el de Aria y el de Perry, la acción avanza a un magnífico ritmo que hace que no quieras soltar el libro. Al mezclar la visión masculina y femenina de los mismos hechos permite que el lector se pueda identificar con ambos personajes y con sus emociones. Al irse alternando ambos puntos de vista, podemos ver la evolución tanto de Aria como de Perry, cómo su forma de ver al otro cambia, cómo su percepción del mundo se modifica, y cómo, poco a poco, van descubriendo cuáles son sus límites y qué están dispuestos a hacer por las personas que aman.

Una novela llena de aventura y romance pero que, a su vez, nos habla de realidades que no necesitan de la ciencia ficción para ser, y es que el peligro de la vida virtual y el peligro que supone el miedo a lo que hay fuera, a lo distinto, son peligros que habitan nuestro mundo real. ¿Qué les ocurre a las personas que aprenden a relacionarse únicamente a través de internet? ¿Es posible que pierdan su capacidad de relacionarse en persona con alguien? Entonces, si todo lo que vivimos y sentimos lo hacemos a través de mundos virtuales, como Aria y sus amigos, ¿qué podría ocurrir? ¿Dejaríamos de tener emociones auténticas y serían todas virtuales? ¿Dejaríamos de sentir? Cuando Ray Bradbury imaginó algunos de sus cuentos distópicos sobre mundos en los que todos estaríamos conectados a teléfonos u otros dispositivos que harían que nos pudieran encontrar a todas horas y en todas partes… no iba tan desencaminado. Porque, a veces, la ciencia ficción es una manera de llevar al extremo una realidad que palpita en el mundo real; una realidad que se abre camino poco a poco, como demuestra la similitud entre los Smarteyes de los que Veronica Rossi nos habla y el nuevo dispositivo en forma de gafas “inteligentes” que anunció Google hace poco.

Bajo el cielo eterno es de esas historias en las que necesitas saber más, saber qué ocurrirá a la siguiente página. Es posible que ya lo intuyas, pero necesitas verlo a través de los ojos de los personajes. En ese punto debe reconocerse que Veronica Rossi ha hecho un gran trabajo, tanto con los protagonistas como con los personajes secundarios. Todos ellos desprenden una fuerza y unas ansias de vivir que se transmiten al lector. A pesar de tener rasgos que pueden recordar a otras novelas juveniles, Aria y Perry tienen una ventaja: desde el momento en que se conocen, no se soportan, por lo que deberán hacer un esfuerzo mayor por controlar su desprecio y por aprender a mirar al otro con nuevos ojos. ¿Lo podrán conseguir? Esa es la pregunta que el lector se hace mientras avanza por sus páginas.

Bajo el cielo eterno es una novela amena, fresca y que te deja con ganas de conocer más ese mundo donde el cielo está cubierto de éter y donde parece que el sol es sólo un recuerdo.

INES MACPHERSON
FUENTE: ANIKA ENTRE LIBROS