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Antes de que la adaptación cinematográfica de James Watkins llegue a las pantallas, tenía ganas de adentrarme en la narrativa de Susan Hill y sumergirme en la oscuridad de su The Woman in Black. Y tras haber cerrado el libro debo decir que tengo ganas de ver qué es capaz de hacer Daniel Radcliffe con el personaje de Arthur Kipps y la angustia y terror que, lentamente, se apodera de este personaje.

Pero, ya que esta cinta todavía no ha llegado a las pantallas españolas, centrémonos en el libro. Cuando uno abre las páginas de The Woman in Black sabe que se va a encontrar con una historia de terror clásica. Es Nochebuena y la familia se reúne alrededor del fuego a contar historias de terror. Cuando le llega el turno a Arthur Kipps, este se niega en redondo. ¿Por qué? Porque por muy terroríficas que sean las historias que sus hijastros cuentan, tienen una cosa en común: son sólo eso, historias, relatos que alguien inventó. En cambio, Arthur es incapaz de explicar la historia que le piden, porque, la única que conoce y que marcó para siempre su vida, es mucho más que un cuento: es real, fue real, y la protagonizó él.

Tras esta introducción, Susan Hill adentra al lector en una historia de corte clásico donde uno de los más importantes personajes es la atmósfera que crea. Mediante una excelente descripción del paisaje y del tiempo – marismas, niebla, viento y frío se entremezclan con la soledad que rodea Eel Marsh House – Hill consigue que el lector pasee por esos lugares, oliendo la humedad, sintiendo cómo cala los huesos, como se pega en las solapas del abrigo, impregnando al observador con la misma desagradable sensación que se va apoderando del alma de Arthur Kipps.

A medida que avanza la historia, nuestro joven protagonista, que debe acudir al funeral de la difunta señora Drablow para luego organizar sus papeles, va encontrándose con una serie de personajes que parecen saber más de lo que dicen. Debido al aislamiento en el que vivía la señora Drablow (Eel Marsh House está apartada de Crythin Gifford, la población más cercana, y se mantiene en pie a pesar de estar rodeada de marismas y a menudo aislada por completo a causa de las mareas), Arthur Kipps piensa que, lo poco que dicen o dejan intuir esas personas sobre la solitaria mujer y su historia está revestido de leyendas y cuentos que poco tienen que ver con la realidad. Pero, poco a poco, se dará cuenta de cuán equivocado está y de que el secreto que se esconde en Eel Marsh House abarca mucho más allá de las cuatro paredes de la mansión.

Con la inquietante presencia de la mujer de negro a la que hace referencia el título, la novela de Susan Hill atrapa al lector y deja que navegue entre las aguas oscuras que rodean el paisaje de esta historia que, a pesar de resultar en ciertos momentos previsible, no deja de atrapar de una forma extraordinaria. Esperemos que esta adaptación de James Watkins consiga transmitir la misma fureza y la misma atmósfera opresiva que Susan Hill transmite con sus palabras.